Opinión

Tanto brinco para nada

Y qué cree, pues que no habrá un segundo debate entre Gustavo Madero y Ernesto Cordero. Dicen los chinchorreros que el propio juez tiró la toalla para no entorpecer la preparación de las votaciones del domingo 18. ¿A poco?

Ya se sabe que la regla de oro de las contiendas electorales, aquí y en Mongolia, es que el candidato que lleva las de perder es el que exige el debate. Y el que tiene alguna ventaja, pues se escurre.

La verdad es que los conductores de noticiarios en la tele y la radio, literalmente se relamían los bigotes –como diría el clásico– para ganar rating en otro encontronazo entre suspirantes, nada más para escuchar el ruido de los sombrerazos amplificados por el alegre intercambio de acusaciones; de que uno era becario del gobierno federal panista y el otro tricolor por dentro y azulito por fuera.

Pues nos dejaron con las ganas.

Habemus sismo

Quién sabe por qué será, pero cada que el jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, visita a algún jefe delegacional, tiembla.

El pasado 18 de abril estaba en conferencia de prensa con el jefe delegacional en Iztapalapa, Jesús Valencia, después de un sobrevuelo por la demarcación que ese día celebraba la Pasión de Cristo, y comenzó a temblar. La movida fue de 7.2 grados en la escala de Richter y de un montón de grados más para los asustados defeños. Con Valencia, había un cierto distanciamiento por la cercanía de éste con Marcelo Ebrard, pero después hicieron las paces.

Ayer, al acudir con el único delegado panista del DF, Jorge Romero, tembló otra vez.

Hombre, nomás que nos avise.

De final

El cambio de señales quizás pudo deberse a que el Pachuca está con un pie en la final de la Liguilla y el Toluca con medio pie afuera. ¿Será? Qué bueno que Miguel Osorio Chong aclaró que no habrá prórroga al plazo de este 10 de mayo para la desmovilización y el desarme de los grupos de autodefensa en Michoacán, porque parecía que le llevaba las contras a Alfredo Castillo.