Opinión

Tamaulipas, Veracruz, Tlaxcala

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Marco Bernal. (ilustración)

En el PRI ya se realizan los movimientos para elegir a sus candidatos a las gubernaturas que estarán en juego el próximo año, y se espera que en octubre o noviembre se hayan tomado las decisiones.

Las encuestas serán fundamentales, pero también el “empujón” que los gobernadores puedan dar a sus candidatos a sucederlos.

Tamaulipas es un estado donde el PRI ganó todo en la elección federal de junio, lo que le da un mayor peso a la opinión del gobernador Egidio Torre Cantú.

¿Y cuál es el candidato de Egidio Torre? Es un misterio, aunque cabría suponer que tendría cuando menos dos simpatías marcadas: Baltazar Hinojosa Ochoa, exalcalde de Matamoros y actual secretario de Organización del CEN priista, y el alcalde de Ciudad Victoria, Alejandro Etienne Llano.

Sin embargo, hay cuando menos dos aspirantes adicionales, con peso propio.

Marco Antonio Bernal, quien como presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados sacó limpia la reforma energética, y ha sido un brazo eficaz del líder de la mayoría priista en San Lázaro, Manlio Fabio Beltrones Rivera.

Beltrones ya demostró en Sonora que puede hacer ganar a un candidato en condiciones adversas, lo que ayudaría en este caso a Bernal, aunque las aspiraciones de Manlio están mucho más arriba que el ajedrez tamaulipeco, donde también vería con gusto a Baltazar Hinojosa.

La otra figura con carrera política local, federal, política y administrativa, es Mercedes del Carmen Guillén Vicente, mejor conocida como Paloma, quien se desempeñaba como subsecretaria de Gobernación y acaba de ganar una diputación federal en su tierra.

Vamos a ver qué dicen las encuestas, pero si el PRI va a ser congruente con su discurso de paridad de género, Paloma Guillén será una fuerte contendiente.

Más al sur, en Veracruz, el tema se complica para el PRI, porque el candidato del PAN va a ser Miguel Ángel Yunes Linares, un samurái de la lucha electoral.

Para ello el PRI tiene dos cartas fuertes: Yunes los dos, senadores ambos.

La gubernatura de Veracruz en esta ocasión será por dos años, y de todas maneras los dos Yunes, Héctor y José Francisco, la quieren.

Héctor es más popular, pero carga con la cruz de ser el candidato del gobernador Javier Duarte, que no está bien evaluado.

Mejor preparado, aunque sin el carisma de su primo, José Francisco está listo para tomar la estafeta, sobre todo por el apoyo que tiene en la Secretaría de Hacienda, lo que será indispensable para el próximo gobernador, ya que deberá poner en orden las lastimosas finanzas de ese estado.

Más hacia el centro, Tlaxcala, pinta para alternancia, pero el PRI cuenta con dos buenas alternativas luego de que el CEN de ese partido le cerró el paso a la peregrina idea del gobernador Mariano González Zarur de poner a su hijo Mariano González Aguirre como candidato a diputado para de ahí catapultarlo a la gubernatura.

Las dos alternativas tricolores son Marco Mena, líder del Congreso local, y la diputada federal electa por el primer distrito, Rosalinda Muñoz.

Twitter: @PabloHiriart

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