Opinión

Sykes y la ultraderecha europea unificada


 
En tiempos de crisis económica, declive demográfico e incertidumbre, la ultraderecha avanza en la Unión Europea y la semana pasada varias de sus agrupaciones acordaron formar un partido “patriótico” con miras a las elecciones parlamentarias continentales de mayo, a fin de “proteger” al bloque ante la “islamización”, la globalización y “el monstruo de Bruselas”.
 
Los artífices de la alianza, que incluirá al Partido Libertad de Austria, Attaca de Bulgaria y Vlaams Belang de Bélgica, explicó DW, son Marine Le Pen y Geert Wilders, jefes, respectivamente, del Frente Nacional de Francia y del Partido Libertad de Países Bajos, quienes creen que están frente a una oportunidad dorada explotando el “euroescepticismo” que recorre a la UE después de cuatro años de austeridad y crisis por la deuda soberana que puso en entredicho a la moneda única.
 
 
Este es un día histórico, hoy es el principio de la liberación de la elite. Queremos decidir cómo controlar nuestras fronteras, dinero, economía y divisa”, recalcó Wilders, famoso por su xenofobia descarada, tras reunirse con Le Pen ––quien sostiene que la UE caerá como la Unión Soviética–– en el Parlamento de La Haya.
 
 
Perspectivas
 
Sus perspectivas son alentadoras: Con el presidente “socialista” Francois Hollande hundido en las encuestas, el FN aventaja 24 por ciento a los demás institutos franceses, igual que su aliado neerlandés, que intenta sumar a la causa al Partido Independencia del Reino Unido (UKIP) de Nigel Farage, favorito para los comicios al Europarlamento. Farage, sin embargo, sabe cuidar las apariencias y ante el desprestigio de conservadores y laboristas, enfatizó que no colaborará con Le Pen por su antisemitismo.
 
 
La coincidencia de objetivos, sin embargo, es clara y no sería raro que haya una alianza tácita entre el UKIP, que este año dio la sorpresa en los comicios locales ingleses, y sus contrapartes europeos. El lunes, Farage recibió un espaldarazo envidiable con la decisión del magnate Paul Sykes de financiar al partido, que con un triunfo, dijo, dejará a Londres sin más alternativa que “abandonar su apoyo servil a la UE”.
 
 
De 70 años, Sykes ya donó al UKIP más de 1.5 millones de libras de su fortuna, calculada en 650 millones y labrada gracias al desarrollo de Internet y del sector inmobiliario. Como Farage, es un tránsfuga del Partido Conservador, que lo decepcionó en 1991 al aceptar a medias el Tratado de Maastrich. Pero no todo está escrito: En 2012, las pugnas y la discriminación acabaron con el intento de la ultraderecha europea para unirse en torno al bloque Identidad, Tradición y Soberanía.