Opinión

¿Superó Peña Nieto a Salinas y al TLC?


 
Cada vez son más quienes afirman que la reforma energética es un suceso histórico de la mayor envergadura; pero que además tiene la cualidad de ser más determinante para la prosperidad nacional que el Tratado de Libre Comercio que firmó Carlos Salinas. Ahora que se cumplen 20 años de la entrada en vigor del TLCAN es pertinente esta comparación.
 
 
Salinas enfrentó una realidad habitual cuando logró el tratado comercial: el PRI controlaba el Congreso; y el tratado llegó al final del sexenio, cuando había quedado claro a toda la clase política que él tenía las riendas y el control del poder. En 1993 la ciudadanía participaba marginalmente de la democracia; y los factores económicos acostumbraban que el rumbo de cada sector –proteccionismo, aranceles– eran dictados desde Los Pinos.
 
 
Peña enfrenta una realidad diferente. El presidente y su partido han pagado altos precios para lograr la reforma energética: notoriamente las reformas políticas y muchas características de la fiscal. Esta vez el presidente no tuvo control del Congreso, y la sociedad está vigilante como nunca.
 
A su favor tenía que el tema se había híper diagnosticado durante más de 15 años, y que una buena proporción de la ciudadanía –en buena medida gracias al TLC– había experimentado los beneficios de la globalidad y había descontado en su ánimo los posibles dividendos de tener inversión privada en el sector energético. Sólo el PRD y sus seguidores, minoritarios, permanecieron envueltos en la bandera que asocia soberanía a control total de la energía.
 
 
EL TLCAN ha sido un hit. Nuestras exportaciones a EU se dispararon de 47 mil 345 millones de dólares en 1993 a 277 mil 106 millones en 2011; es decir, un incremento de 485 por ciento. ¿Cuál será el desempeño equivalente de la reforma energética? Está por verse, pero hay cálculos que hablan de 12 mil millones de dólares que llegarán anualmente para invertir aquí en ese sector.
 
¿Quién gana, Salinas con su TLC, o Peña con su reforma energética? En 20 años veremos. Dos cosas son claras: (1) ya nadie interpreta que está supeditada la voluntad del segundo a los caprichos del primero; y (2) ambos supieron ponderar adecuadamente las variables críticas de su momento histórico.
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota