Opinión

Superpeso

     
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Peso

Durante 2016 el peso sufrió una gran depreciación, mucho mayor que cualquier otra moneda importante del mundo. Como ya comentamos en alguna ocasión, muchos atribuyeron esa caída a los 'fundamentales': el déficit del gobierno, la deuda pública, el precio del petróleo. Sin embargo, esos factores no parecen explicar nada. El déficit no es excesivo; la deuda ha crecido, pero sigue en niveles razonables; el petróleo tiene un efecto menor sobre los ingresos del gobierno. En esta columna estamos convencidos de que toda la depreciación del año pasado (y desde mediados de 2015) se la debemos a las amenazas de Trump, que preocuparon a los inversionistas extranjeros, pero sobre todo a los siempre timoratos inversionistas nacionales, provocando escasez de dólares y, con ello, un mayor precio.

Esto cambió a partir de la toma de posesión de Donald Trump. No porque él mismo haya cambiado de opinión sobre México (nos sigue odiando), sino porque su incapacidad se ha hecho manifiesta y las amenazas han ido perdiendo efectividad. Del 20 de enero a la fecha, la moneda que más se ha recuperado, y por mucho, es el peso mexicano. Sin importar que en ese mismo lapso ha caído el precio del petróleo (como ya comentaba ayer Enrique Quintana), sin importar que la Reserva Federal elevó su tasa, y sin importar el ajuste de las bolsas estadounidenses de ayer, el peso sigue avanzando. El 19 de enero usted necesitaba 21.90 pesos para comprar un dólar. Ayer cerramos en 19.09, y al momento de escribir estas líneas, en los mercados internacionales un dólar costaba 19.06 pesos.

En estos sesenta días el peso mexicano ha ganado 12 por ciento, y la moneda que más se acerca (de las diez más importantes, más Brasil y Chile) es el won coreano, que no llega a 5.0 por ciento. Más lejos, el real brasileño, con 3.3 por ciento, el yen y el dólar australiano, con poco más de 2.0 por ciento. Con ganancias menores a 1.5 por ciento en esos sesenta días, la libra, el euro, el franco suizo y el dólar canadiense (que prácticamente está en ceros). Y pierden en ese periodo el dólar de Hong Kong, el peso chileno y el dólar de Nueva Zelanda. Es decir, el movimiento general del dólar frente a las divisas es muy limitado, cae el petróleo, suben las tasas, bajan las bolsas, pero el peso se recupera. Y no poco, como veía usted: 12 por ciento.

De ser correcta la interpretación de esta columna, entonces el valor del peso lo determinarán las amenazas del gobierno de Donald Trump. No por su simple declaración, sino moderadas por la credibilidad que puedan tener. Lo absurdo del muro, o el repudio al Tratado de Libre Comercio, que deberían haber sido evidentes desde hace mucho, parece que sólo lo han sido conforme diversos funcionarios de alto nivel y congresistas estadounidenses lo dicen. Un senador afirma que México no pagará por el muro, y el peso se recupera. El secretario de Comercio declara que el Tratado continuará, pero con mejoras negociadas, y ganamos 50 centavos. El consejero económico reconoce que necesitan de México para competir, y otros 50 centavos. Pero si hoy por la mañana se le ocurrió a Trump alguna otra sandez y la mandó por Twitter, igual hoy perdemos 50 centavos, que recuperaremos en unos días, conforme la incapacidad del susodicho se revele.

¿Hasta dónde podría llegar el peso sin Trump y sus amenazas? En mis cálculos, a 17.50. No tengo idea de si llegará o no, ni mucho menos cuándo podría hacerlo, pero es el piso. Ya no sufra por eso, y pongámonos a trabajar en nuestros problemas.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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