Opinión

Suma de dependencias

Casi es lugar común hablar de la dependencia de los ingresos corrientes de las entidades federativas y municipios, de las transferencias de recursos federales, no condicionados y condicionados. Dependencia que se estima cercana a 85 por ciento este año, destacando ligeramente respecto a las participaciones con 36 por ciento, vinculadas éstas al comportamiento de la recaudación federal participable –se clasifican como gasto no programable–, recursos no condicionados, considerados ingresos propios y las condicionadas con 35 por ciento, aquí está lo que se conoce como gasto federalizado –aunque las participaciones también lo son–, pero estos recursos son condicionados, etiquetados a un fin específico, destacando los destinados a educación básica, salud, seguridad pública y combate a la pobreza.

Otra dependencia es la de los ingresos presupuestarios federales, los petroleros representan la tercera parte, dependencia que se traslada a la recaudación federal participable, lo que introduce elementos permanentes de volatilidad en los ingresos más importantes de las entidades federativas. Los ingresos propios, apenas significan una décima parte de los ingresos totales, proviniendo de los impuestos o más claro impuestitos la mitad de los mismos: entre estos destacan el impuesto sobre nóminas con alrededor de 70 por ciento y 20 por ciento de la recaudación de lo que ha quedado del clon de la tenencia y uso de vehículos, el resto son más pequeños. Por otra parte los derechos significan la tercera parte de los ingresos propios, dos quintas partes corresponden a los de control vehicular, 31 por ciento por prestación de servicios y 22 por ciento los registrales. Otros ingresos no tributarios, en este caso los productos hoy como reflejo de la crisis, apenas son el 4.0 por ciento de los ingresos totales; digo esto porque todavía hace algunos años había entidades federativas como Oaxaca o Tabasco, cuyo principal ingreso eran los productos derivados del manejo financiero, esto es los intereses, tanto de los ingresos propios como de los que “jinetean” a los municipios.

He podido detectar en los últimos tiempos que es frecuente que dada la opacidad que existe en algunos gobiernos estatales, se ocultan las cifras reales de sus participaciones a los municipios y se les hace un “guardadito”, que a veces se les olvida pagar. Lo he ubicado en Guerrero, que incluso presentó una controversia el municipio de Acapulco cuando Zeferino era alcalde, y en Oaxaca hace dos administraciones estatales; se observaba en Chiapas, donde la anterior administración estatal no pagaba el FEIEF a sus municipios. En fin, no son los únicos. Hay testimonio de ello. También es cierto que los presidentes municipales no planean su gasto y no hacen reservas para sus compromisos de fin de año.

Finalmente comento un indicador que ha estado calculando el Indetec (Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas), órgano fundamental del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, que además es muy sencillo: el de Autonomía Financiera. Esto es, el porcentaje del gasto público local que es determinado por los congresos locales; ello no incluye por supuesto el gasto federalizado condicionado, o sea las aportaciones, subsidios y convenios, pero sí los ingresos propios, incluidas las aportaciones. El promedio es de 45 por ciento. Destaca el Distrito Federal con cerca de cuatro quintas partes. De los estados, Nuevo León con 57 por ciento de acuerdo con el Indetec. En el extremo, Guerrero con apenas 28 por ciento, la entidad federativa que obtiene porcentualmente los mayores apoyo del gasto federalizado; por ahí andan 33 y 34 por ciento, Durango y Oaxaca.

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