Opinión

Sugerencia: cómo atraer votos y dejar el cargo

Para ya no pasar estas vergüenzas de delegados y similares que dejan sus responsabilidades a medias, convencidos de que la patria los reclama en otro cargo, propongo que de ahora en adelante quienes piensen hacer eso dirijan oportunamente, desde su campaña política, una carta a los electores.

Dejo a su albedrío la primera parte de tal carta para que pongan lo que ustedes quieran, ese tipo de cosas que se les da con gran facilidad, verbigracia: que anhelan el bienestar de todos, que ya es tiempo de que la seguridad y la justicia sean patrimonio colectivo, que acabarán con la pobreza y harán obra como nunca en la historia, y todas esas linduras que de todos modos nadie cree.

Al final, les sugiero el siguiente párrafo:

Antes de que concluya el periodo de administración en la delegación (o lo que corresponda) buscaré la candidatura de mi partido para ser diputado federal, por lo que abandonaré la responsabilidad para la que hoy pido su voto. Que quede claro (con énfasis, como cuando quieren decir una barbaridad que a ustedes les entusiasma mucho). Que quede claro: no concluiré el periodo porque el puesto al que aspiro ahora sólo lo entiendo como trampolín para mi carrera política que está, desde luego, muy por encima de cualquier interés público.

La claridad de sus intenciones sería una gentileza que mucho apreciaría el electorado.

Ahora bien, esto de andar brincando (que algunos interpretan como una fea práctica) puede representar en realidad una oportunidad para atraer votos.

Por ejemplo, les puedo sugerir un spot en el que ustedes digan a cuadro: Vota por mí. Sólo te perjudicaré el setenta por ciento del periodo para el que me elijas.

O este otro: Tu voto por mí es para tu beneficio. Imagina: cuando te canses de mí, ya estaré luchando por otro puesto.

Creo que con tiempo pueden ir armando bien su campaña para subrayar las ventajas de un periodo inconcluso. A ustedes les gusta planear, eso está claro. Porque supongo que cuando se lanzan tras un cargo, piensan: un año para quedar bien con todos, recibir a todos, prometer que eso que tiene tanto tiempo atorado por fin se resolverá, etcétera; otro año para sacarle jugo al puesto y capotear los incumplimientos y luego… ¡la libertad! Olvidarse de todo, de los vecinos incómodos que siempre andan demandando servicios, de las agrupaciones de colonos que se oponen a la instalación del negocio que ustedes ya autorizaron, de las organizaciones civiles que siempre traen ideas utópicas, de la prensa que ya publicó sus resbalones… en fin, eso debe estar planeado.

Por eso creo que si de veras van por esa delegación o esa presidencia municipal que tanto anhelan, deben afinar sus dichos de campaña, por ejemplo: Dame el cien por ciento de tu voto y yo te corresponderé sólo fastidiándote una parte de mi periodo constitucional.

Estoy seguro de que esta motivación de irse antes de tiempo calará hondo en el electorado, que votará en su inmensa mayoría por ustedes.
Después de todo, siempre hemos apreciado a los gobernantes que tienen la atención de no hacer daño durante toda su gestión.

No tienen que enviarme nada por concepto de honorarios por esta asesoría. Con que unos de ustedes sigan mis sugerencias, ya estoy más que pagado.