Opinión

¿Sufres paranoia financiera?

 
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Cartera llena de billetes

En este espacio se ha comentado la importancia de dedicarle tiempo a las finanzas personales, pues regularmente se menosprecian. ¿Pero qué pasa cuando sucede lo inverso?

Hay quienes viven angustiados por el manejo adecuado de sus recursos. ¿Es sano?

Hay quienes están pendientes de las cotizaciones de la bolsa cada cinco minutos, sin ser operadores, distrayéndose de su actividad personal.

Recordemos que el dinero debe trabajar para nosotros y no nosotros para el dinero.

La recomendación es evitar la excesiva angustia y buscar “ocuparnos” de nuestras finanzas en términos de eficiencia, en tiempo y forma.

Así como hay quien está al pendiente de los mercados, hay otros que registran hasta la compra de “chicles” y el exceso de información provoca que las decisiones sean complicadas de tomar, para saber dónde es conveniente cortar gastos.

En contrapartida, otros, sin hacer muchas cuentas, simplemente dejan de consumir y mantienen a toda la familia a la raya, como si se tratara de protegerse de la debacle del fin del mundo.

Una premisa fundamental es que el manejo de las finanzas efectivamente nos puede prender los “focos amarillos” como una alerta para hacer los ajustes necesarios, pero en esencia el objetivo es que ofrezcan tranquilidad de largo plazo.

El reto es hacer un ejercicio de planeación que nos ponga con los pies en el suelo sobre cuáles son nuestras metas y confrontarlas con las posibilidades económicas para establecer una estrategia. Ya la situación es complicada, como para que le introduzcamos una preocupación sin sentido y dejar de dormir, aún cuando haya cobertura financiera.

Resulta que México sale con niveles muy altos de felicidad aún cuando en el terreno económico no estemos precisamente boyantes, mientras otras naciones con mayor desarrollo presentan menor índice de felicidad. Esto mismo, trasladado a la vida diaria, pareciera que se cumple; habrá de reflexionar sobre ello.

Recuerdo un cuento de Jorge Bucay que narra el caso de un hombre al cual le dejan sobre la mesa de su casa 99 monedas de oro y se desespera porque piensa que debieron haberle regalado 100 y una de ellas se perdió.

Así, en lugar de administrar y disfrutar las 99, se la pasó sufriendo, buscando la que consideraba extraviada.

Hay tiempo para preocuparse, tiempo para administrar y tiempo para disfrutar.

Twitter: @finanzasparami

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