Opinión

Suelo: insumo olvidado

El suelo es un insumo básico e imprescindible para las actividades agropecuarias. No sólo eso; también constituye el activo fijo más importante de la producción sectorial, sobre todo en la medida que se trata de procesos productivos intensivos en capital. Sin embargo, su conservación y mantenimiento se han soslayado.

Los suelos están sujetos a diversos procesos de degradación tanto superficiales como por deterioro interno. Entre los primeros destacan la erosión hídrica y la eólica, que implican pérdidas de suelo superficial y deformación de los terrenos, lo que los vuelve inadecuados para la producción. El deterioro interno se da por degradación química (declinación de la fertilidad, contaminación y salinización) y física (compactación, “encostramiento” y anegamiento), que redundan en pérdidas de las funciones productivas del suelo.

De acuerdo con un análisis del Colegio de Postgraduados, en 2013 más de 80 por ciento del suelo de las regiones noroeste y noreste del país registraron degradación (sobre todo por erosión hídrica y química en la primera, y por eólica y química en la segunda); en la centro-occidente 66 por ciento (hídrica y química); en la centro 68 por ciento (química); y en la sur-sureste 53 por ciento (química). Por entidades federativas, las que presentaron los suelos más afectados son Sinaloa, Michoacán, Veracruz, Jalisco, Sonora, Chihuahua y Chiapas, que en conjunto concentran más de 50 por ciento de la producción agrícola nacional.

Las soluciones a esa problemática son bien conocidas. En materia preventiva, se requieren utilizar eficientemente los residuos de la cosecha, controlar el sobrepastoreo, rotar los cultivos, aplicar labranza de conservación, evitar el uso excesivo de fertilizantes químicos y un manejo adecuado del agua. De manera correctiva, es necesario incorporar materia orgánica al suelo y realizar prácticas vegetativas. Para rehabilitar, hay que aplicar abonos “verdes” y dejar las tierras en descanso.

A diferencia de los apoyos con recursos públicos a otros insumos para la producción agropecuaria (semillas y material vegetativo, fertilizantes, maquinaria y equipo, repoblamiento de hatos ganaderos y material genético e, incluso, agua para tecnificación del riego), los programas gubernamentales prácticamente no han atendido el mejoramiento y rehabilitación de los suelos.

Sagarpa, a través del “Programa de Modernización Sustentable de la Agricultura Tradicional (Masagro)”, tiene un componente de agricultura de conservación, pero su cobertura es muy limitada y se focaliza a zonas de producción de maíz y trigo de temporal (actualmente cubre menos de 150 mil hectáreas, equivalente a 0.7 por ciento de la superficie cultivada).

El “Programa de Conservación y Uso Sustentable de Suelo y Agua (COUSSA)”, que canaliza apoyos para pequeñas obras de retención y almacenamiento de agua, si bien contribuye a reducir la erosión hídrica, tiene una orientación netamente asistencialista y con nula efectividad en el mejoramiento de los suelos. Por su parte, las acciones de Semarnat se concentran en aspectos de reforestación de bosques, más que en tratamiento de suelos.

Sin duda este es otro ámbito hacia el que habría que reorientar el presupuesto federal del sector agropecuario. En la agricultura se requiere instrumentar una estrategia integral de nutrición vegetal, que no sólo incremente los rendimientos físicos, sino que restituya la capacidad productiva de los suelos. En ganadería es imprescindible implantar nuevas técnicas de pastoreo que permitan la recuperación de los agostaderos y protejan los bosques.

Ambas estrategias tendrían que apoyarse en amplios programas de capacitación a los productores. Restituir los suelos es un reto que involucra recursos, pero también modificar prácticas ancestrales y culturales muy arraigadas. Es fundamental reinvertir en el activo fijo más importante de los productores agropecuarios antes de que se vuelva obsoleto, inservible e improductivo, lo cual no sólo tiene implicaciones en sus ingresos, sino en la producción de alimentos para toda la población.

Twitter: @ruizfunes