Opinión

Suecia, modelo
de sustentabilidad
para México

ESTOCOLMO.– México tiene mucho que aprender de Suecia, no sólo en términos de competitividad, rubro en el que en los últimos años el país escandinavo se ha mantenido en el top ten del ranking mundial, mientras que el nuestro apenas está arriba de media tabla.

Suecia es un país con 9.5 millones de habitantes –casi la mitad vive en su capital Estocolmo–, población apenas superior a los casi nueve millones que residen en el Distrito Federal.

Es la sede de empresas globales como Volvo, especializada en la industria automotriz; Ericsson, en tecnología y servicios de comunicaciones, así como Electrolux, en electrodomésticos, entre otras muy conocidas en México.

Todas, en conjunto con el gobierno y la sociedad, contribuyen a tener el país más limpio del mundo gracias a una serie de políticas y estrategias medioambientales instrumentadas desde hace cuatro décadas, cuando menos.

A diferencia de México, que apenas empieza a pensar en ser un país sustentable, Suecia lleva años con un desarrollo medioambiental, que lo coloca como el “campeón de la sustentabilidad”.

Suecia no sólo separa la basura orgánica de la inorgánica –que a su vez segmenta por tipo de desechos– para reciclar y rehusar materiales, también para generar energía a partir de la incineración de residuos. Esa es la razón por la que este país nórdico no sólo separa y recolecta la basura orgánica, sino que la importa de sus vecinos de Escandinavia y también de algunas naciones europeas.

Gracias al compromiso de la sociedad sueca con una vida urbana sostenible, 99 por ciento de los residuos de los hogares se recicla.
El programa medioambiental también incluye el tratamiento de aguas residuales para su rehúso.

Desde hace 15 años Suecia adoptó 16 objetivos de calidad medioambiental que expresan a qué aspira el país en esta materia.
El objetivo es transmitir a la próxima generación una sociedad en la que los principales problemas medioambientales han sido resueltos.
Inició en 1979 con el tema de la basura, que hoy no sólo se recicla y se aprovecha para generar combustibles limpios -es el país líder en la producción de biogás a partir de residuos-, sino que incluso se transforma en arte.

Suecia estableció un impuesto a la combustión desde principios de los años noventa, lo que en Estocolmo permitió reducir 20 por ciento el tráfico y entre 10 y 14 por ciento las emisiones de CO2.

El 80 por ciento de los habitantes de la capital sueca usa transporte público y el restante 20 por ciento se mueve en auto, bicicleta o prefiere caminar.

El impuesto a la combustión también permitió mejorar entre 2.0 y 10 por ciento la calidad del aire.

Estocolmo, ciudad construida sobre 14 islas y conectada por 57 puentes, fue designada en 2010 como la primera capital verde de Europa.

México está muchos pasos atrás de Suecia, pero a tiempo de diseñar una agenda de sustentabilidad que refleje sus compromisos de largo plazo con el medio ambiente.

Twitter: @VictorPiz