Opinión

Subsidios, ¿a quién?

De enero a septiembre de 2014 el gasto gubernamental que más creció fue el clasificado como subsidios, con 17 por ciento. Los subsidios implican la transmisión de recursos a instituciones que teóricamente cumplen con la función de beneficiar a grupos de personas de escasos recursos, mediante la entrega de dinero en efectivo o en especie para ayudarlos a salir de la pobreza. Si analizamos el destino concreto de los subsidios, vemos que en su mayoría no ayudan a que los pobres aumenten en una forma estructural y duradera su ingreso y consumo.

Se habla de los subsidios a la gasolina; sin embargo, cuando comparamos el precio al que llegan las gasolinas al consumidor, el resultado es que en México la empresa estatal petrolera, que dice subsidiar a los consumidores, las da más caras que las empresas privadas en Estados Unidos que ganan dinero. Mientras en Estados Unidos (EU) bajan los precios de las gasolinas, en México aumentan. Cada día es mayor la brecha de precios de las gasolinas entre y México en perjuicio del consumidor mexicano.

Si analizamos el costo de la energía eléctrica para las empresas en México y en Estados Unidos, vemos que es más barata en aquel país que en el nuestro. Se nos dice que el monopolio estatal de la electricidad subsidia a los mexicanos. La realidad es que tanto el monopolio petrolero como el eléctrico en México no subsidian al pueblo, sino a las ineficiencias en esos monopolios, a los sobreprecios con que les pagan a muchos contratistas y a los privilegios de sus empleados sindicalizados, quienes han acumulado enormes pasivos laborales que tienen contablemente quebradas a esas empresas.

En cuanto a los programas llamados sociales para los pobres, ninguno de ellos ha sacado ni sacará estructuralmente de pobres a los que tienen menores ingresos, normalmente cumplen una función política electoral más que económica.

Hay denuncias publicadas en varios periódicos donde muestran que asociaciones civiles ligadas al partido en el poder son las que deciden quienes se inscriben en esos programas. La mayoría de esos programas sociales no rinden cuentas claras y son cajas negras del gobierno federal.

Urge transparentar y hacer más eficientes los gastos calificados como subsidios, alimentados principalmente de aumentos de impuestos, que a través del fenómeno llamado traslación fiscal empobrece a los pobres, aunque estén etiquetados como subsidios para ellos.

Twitter: @luispazos1