Opinión

¿Subirá la tasa el Banxico?

 
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Banxico

Solo puede justificarse que el banco central armado el FED estadounidense se prepara para aumentar la tasa de interés de referencia este miércoles después de ocho años de haberla mantenido muy cerca de cero. Este posible cambio en la política monetaria estadounidense encontrará a México con crecimiento económico relativamente bajo y con una inflación anual en mínimos históricos. En normalidad de condiciones, esta combinación aconsejaría al Banco de México a sostener sin cambios la tasa de interés de referencia o, en el mejor de los casos, a reducirla, con el objeto de favorecer la recuperación de la economía, en vista de que es bajo el peligro inflacionario.

Esto, ha llevado a algunos economistas a pensar que este jueves, en ocasión de la reunión de su Junta de Gobierno, el banco central no va a subir la tasa de interés de política, desvinculándose así del FED estadounidense.

Sin embargo, los mercados financieros mexicanos no piensan así. Están descontando plenamente un aumento de las tasas internas de interés, en línea con las estadounidenses.

Esta discrepancia encuentra su explicación en la percepción que se tiene de la economía, en particular del grado de apertura que mantiene con el exterior.

La idea de que el banco central mexicano no va a mover la tasa de interés de referencia después de que lo haga el FED estadunidense, tiene que ver con la creencia de que éste tiene plena autonomía para mover sus tasas sin tener en cuenta lo que esté sucediendo en el exterior. Esto sólo puede suceder si la economía se asemeja al caso de una economía cerrada, en la que existen restricciones a la plena movilidad internacional de capitales y en la que el tipo de cambio no es flexible.

En este escenario no es relevante lo que haga el FED, porque su actuación no afectará el movimiento de los capitales entre México y el resto del mundo y por tanto no habrían efectos sobre las principales variables económicas internas. El banco central, en tal sentido, sería totalmente autónomo de lo que hagan otros bancos centrales en el mundo y movería sus tasas en función de sus propios intereses.

En el caso contrario, cuando una economía está abierta al exterior y se da una plena movilidad de capitales, el aumento de las tasas de interés que llevará a cabo el FED atraerá capitales hacia Estados Unidos porque la inversión en ese país empezará a tornarse más atractiva. Por su parte, en el resto del mundo y en México los inversionistas venderán parte de sus posiciones en el mercado de dinero y en el mercado accionario para luego comprar dólares que enviarán a Estados Unidos para invertirse en los activos de su preferencia. Como es de esperar, estas operaciones provocarán caídas en las bolsas de valores, aumentos de las tasas de interés y la depreciación del tipo de cambio. Como podrá suponerse, este proceso llevará tiempo y el riesgo es que pueda generar alguna inestabilidad financiera interna. Para evitar que esto suceda, el Banco De México tendría que aumentar rápidamente la tasa de interés de referencia para tratar de acortar la duración de este proceso y fomentar un ajuste ordenado de los mercados financieros.

Si bajo estas circunstancias el banco central no aumentara las tasas de interés estaría incentivando la fuga de capitales, toda vez que estaría financiando a bajas tasas de interés la salida de recursos, tal como sucedió en 1994. Se hará atractivo endeudarse a tasas bajas en México para invertir en activos con mejores rendimientos en EU.

Debido al alto grado de integración financiera mundial, México, antes que asemejarse al caso de una economía cerrada, está más cercana a la de una economía abierta y con plena movilidad de capital, por lo que sus condiciones monetarias están determinadas por las de Estados Unidos. La suba de las tasas de interés que está preparando el FED tendrá claras e importantes repercusiones en México, por lo que el Banxico no tendrá otra alternativa que seguirlo. Este es el costo de la apertura y la globalización: la autonomía del banco central es relativa.

Es más, el banco central mexicano considera que ante la normalización de la política monetaria en Estados Unidos es alto el riesgo de que se pueda dar un ajuste desordenado de los mercados financieros que provoque una salida en estampida de capitales. Si esto es así, ¿qué necesidad habría de incurrir en riesgos al no mover la tasa de interés interna?

Finalmente, no deja de llamar la atención el calendario de reuniones de política monetaria del Banco de México para 2016, que regresar regreso al viejo patrón (con desfases de hasta 15 días entre la reunión del FED y la del Banxico), simpe y llanamente ofrece la oportunidad de financiar atractivamente por unos días la fuga de capitales.

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