Opinión

Su llamada es muy importante para nosotros (II)

Le contaba a usted la semana pasada (El Financiero, agosto 31) mi aventura en Telmex para aclarar que yo no había pedido ni recibido dos tablets, por las que me estaban (me están) cobrando mil 107 pesos mensuales durante 12 meses.

Por favor, renuéveme su anuencia para relatarle esta anécdota personal, porque sé que problemas como estos están afectando a miles.

Finalmente pude comunicarme a Telmex. Me explicaron que tenía que levantar un acta ante el Ministerio Público (MP). Hice una cita por internet para tal propósito, lo que incluyó escribir el motivo de mi anhelo por visitarlos. Fui, pues, a las oficinas de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal cercanas a Miguel Ángel de Quevedo. Allí, en un espacio denominado Ministerio Público Virtual, imprimieron la hoja que yo había escrito, le pusieron una firma y me la entregaron. Eso era todo.

Feliz como adolescente al término del año escolar fui a las oficinas de Telmex en Avenida Universidad. Hablé con el gerente, quien luego de escuchar mi relato, le dijo a su asistente: “otro caso”. Pregunté si tenía idea de cómo habían empezado a hacerme esos cargos por equipos que no pedí ni recibí.

Me dijo que seguramente (cuando alguien dice que seguramente es porque no está seguro), alguien había clonado mi credencial de elector, se había presentado en la tienda de Telmex, que está allí mismo, y se había llevado los equipos. Tan campante.

Pregunté si podía ver tal documento apócrifo (curiosidad pura). El gerente me dijo que no, que iban a revisar el caso. 

Pregunté/sugerí/acusé por qué Telmex en lugar de entregar los equipos así como así no los enviaba al domicilio. Así, si se trataba de una treta, se sabría de inmediato, pues quien no hubiera pedido esos equipos los rechazaría y no habría posibilidad de que se consumara el fraude. El gerente puso cara de que no sabía, de que simplemente los entregaban y ya. ¿Pensarán los ejecutivos de Telmex que es mejor ahorrarse el costo del envío que dar mayor seguridad a sus procesos? Si Telmex carece de fondos para tales menesteres, bien podría cargarse al cliente ese costo, ¿no? Quise decírselo al gerente, pero preferí preguntarle si tenían un sistema para verificar la autenticidad de los documentos que ellos daban por buenos tan fácilmente. Me respondió que no.

Finalmente, me dijo que me llamarían, lo que no consuela a nadie, pues en México esa frase significa simplemente “hasta nunca”.

En efecto, nadie me llamó, por lo que a los 15 días fui otra vez a la oficina de la telefónica. Como no estaba el gerente, me atendió otra persona. Me dijo que no habían hecho nada porque lo que yo necesitaba era levantar una denuncia, no un acta. Con lo que yo había llevado no podían iniciar una investigación.

Fui al MP. Allí me dijeron que no, que no había por qué levantar una denuncia porque era Telmex el que debería hacerlo pues se trataba de un fraude en su contra. Ellos, los del MP Virtual, sólo levantaban actas en tales casos. ¿Hay muchos casos iguales?, pregunté. Muchos, me contestaron.

Allí voy pues, otra vez a Telmex.

La pesadilla se alargaba.