Opinión

Sonora debe gastar mejor y potenciar la transparencia

 
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Billetes. Banxico. (Cuartoscuro)

Jacobo, te extrañaremos.

Sonora es otra de las nueve entidades federativas que ya tienen gobernador electo, en este caso su primera gobernadora. Sólo recauda el 9 por ciento de sus ingresos totales –está en el promedio– pero lejos de los de Campeche, Chihuahua, Baja California, Estado de México y por supuesto del DF, por mencionar algunos. Tiene un grado de autonomía fiscal medio, de 44 por ciento, ligeramente mayor que el promedio nacional, pero debajo de otras nueve entidades. Este indicador mide el porcentaje del ingreso total del estado, cuyo destino define el Congreso local, lo cual incluye, además de los ingresos recaudados por el gobierno estatal, las participaciones, que son ingresos propios, los provenientes del endeudamiento, así como los recursos condicionados para educación, salud, seguridad, política social, determinados por el Congreso federal.

Igual que el gobernador de Nuevo León, el de Sonora ha estado rodeado de escándalos que hablan de corrupción, lo cual es tarea, en ambos casos de las instancias fiscalizadoras locales y federales, pero tarea importante, es analizar las finanzas que recibirán las nuevas administraciones. El tema no es un asunto exclusivamente financiero, sino político.

En el caso de Sonora, un dato duro que aparece al revisar la estadística es que tiene el 61 por ciento de sus participaciones “afectadas”, este es el porcentaje que el propio gobierno instruye para que la Tesofe deposite esos recursos en un fideicomiso (de pago maestro) que es irrevocable, para cubrir el servicio de su deuda.

Su monto es el noveno a nivel nacional, asciende a 20 mil 366 millones de pesos, 80 por ciento más de la que recibió la administración saliente, de 11 mil 258 millones de pesos. Tanto en relación al PIBE, como respecto a las participaciones, está por encima de los promedios nacionales.

En cuanto a competitividad, Sonora ocupa el lugar ocho, de acuerdo al último trabajo del Instituto Mexicano de la Competitividad (Imco), basado en indicadores, que son fortalezas, debajo incluso de Quintana Roo y Colima. Mejorar en la próxima medición será un buen reto.

Para ello habrá que tener clara la situación de la hacienda pública estatal y de las municipales, conocer la deuda de corto plazo no registrada, las Adefas, que luego aparecen como deuda oculta, como fue el caso de Tlaxcala, que quedarán para el próximo ejercicio fiscal y por tanto para la próxima administración, por la costumbre de financiarse con los proveedores. Conocer el monto de los pari passu, para tener acceso a recursos federales adicionales.

Integrar un presupuesto acorde a la nueva realidad, con menores ingresos petroleros de donde dependen la tercera parte del 90 por ciento de sus ingresos, como se está haciendo en el caso del PEF en el gobierno federal. Eliminar programas y gastos innecesarios, así como hacer más eficiente y transparente el gasto público. No se trata forzosamente de gastar menos, pero sí de gastar mejor. El inicio de una nueva administración es una oportunidad favorable para realizarlo.

Sonorenses destacados: por supuesto es el estado que ya gobernó y bien, Manlio Fabio Beltrones, que por cierto, fue el primer gobernador que calificó su deuda y lo hizo público.

Por otra parte, ha tenido funcionarios fiscales con experiencia, como Guillermo Hopkins, hoy en la Casa de Moneda y mi colega economista, Alberto Cano Vélez, quien ya fue contralor y secretario de Finanzas; ha sido presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados federal, fue director fundador de aregional y presidente del Colegio Nacional de Economistas. Actualmente es director de Sociedad Hipotecaria. Su apoyo será importante para la nueva gobernadora.

Twitter:@davidcparamo

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