Opinión

Sondeos y pronósticos

   
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Trump

El “momentum” por el que está pasando Donald Trump está generando temores y ansiedades. Pero también algunas confusiones respecto a los números que se reportan como sondeos y como pronósticos. La escalada de Trump en las encuestas ha acortado la desventaja que traía y le permite ubicarse en un empate estadístico con Hillary Clinton en las estimaciones de voto popular a nivel nacional. Incluso algunos sondeos dan una ligera ventaja para el magnate. No obstante, en los pronósticos, aunque el margen se ha reducido, sigue aventajando Clinton.

La razón es que las elecciones presidenciales en Estados Unidos no se ganan por voto popular, sino por votos electorales otorgados por cada estado según su peso poblacional. Para ser electo presidente se requiere ganar 270 votos electorales. El estado que más votos de este tipo otorga es California, con 55, seguido por Texas, con 38, por Nueva York y Florida, con 29 votos cada uno. Los estados poblacionalmente más pequeños otorgan de 1 a 4 votos electorales, como Nebraska (4), Wyoming (3), Vermont (3) y Maine (1).

Considerando los 50 estados de la unión americana, entre 35 y 40 de ellos lucen más o menos definidos por alguno de los candidatos. De los que mencioné arriba, California, Nueva York y Vermont, han estado mayoritariamente del lado de Clinton, por lo que sus votos electorales se le sumarían a ella de confirmar su triunfo. Texas y Nebraska se inclinan hacia Trump. Sumando los estados que lucen definidos, el portal RealClearPolitics suma 200 votos electorales para la fórmula Clinton/Kaine al día de hoy, mientras que la fórmula Trump/Pence suma 164. Quedan 174 en el aire, aunque algunos de ellos menos inciertos que otros.

Florida es un estado incierto, así como otros 10 o 15 estados. Varios de éstos son conocidos como swing states, o estados cambiantes, y han tenido este rasgo desde varios ciclos electorales atrás. Basta recordar el 2000, cuando Al Gore ganó el voto popular pero perdió el voto electoral principalmente por Florida.

Por su importancia en definir la elección, la atención en estas últimas semanas debiera centrarse más en los estados cambiantes que en el voto popular nacional. Es importante saber cómo se va decantando la preferencia en estados como Florida, Ohio, Arizona, Nevada, Colorado, y otros estados inciertos.

A diferencia de lo que vemos en México, la cobertura electoral en Estados Unidos combina hoy en día sondeos y pronósticos. Aunque van de la mano, hay que diferenciarlos. Los sondeos o encuestas estiman el porcentaje de apoyo para cada candidato, ya sea a nivel nacional o a nivel estatal. Los pronósticos utilizan esa y otras fuentes de información para generar una estimación de los chances de triunfo que tiene cada candidato.

Si usted sigue el futbol americano de la NFL, habrá visto que los portales deportivos han adoptado la práctica del pronóstico. Por un lado, se lleva registro del marcador, como se siempre se ha hecho (en este sentido, los sondeos son como una especie de marcador no oficial), y por otro lado se van calculando las probabilidades de que gane uno u otro equipo: el pronóstico. Esas probabilidades dependen no sólo de cuál es el marcador al momento, sino también de quién tiene la posesión del balón, de cuánto tiempo queda en el reloj y algunas otras consideraciones. Si el juego está muy cerrado, el pronóstico puede moverse de uno a otro lado, y un balón suelto o una intercepción pueden influirlo sin necesidad de mover el marcador.

Bajo esta analogía, en las encuestas que miden voto popular Trump está a un gol de campo de darle la voltereta al juego. Pero si miramos las desventajas que tiene en varios estados, es posible que le falte por lo menos ese gol de campo más uno o dos touchdowns. Por eso, aunque el voto popular muestre uno o dos puntos de diferencia en el promedio de encuestas, sitios como FiveThirtyEight dan al día de hoy una probabilidad de triunfo de 57% a Clinton y 43% a Trump.

La semana próxima inician los debates televisados. Aunque hay quienes dicen que éstos no cambian mucho las preferencias de los electores, la discusión postdebate sobre quién fue el ganador puede pesar. ¿Habrá algún balón suelto, alguna intercepción, algún castigo por rudeza innecesaria? Show time.



Twitter: @almorenoal

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