Opinión

Soluciones Verdes


 
Se le conoce como Green Solutions, no obstante que la idea surgió en Cancún en 2010, durante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP), y se convirtió, desde entonces, en un evento anual del gobierno federal.
 
Se trata de un foro abierto a las empresas para que presenten iniciativas de inversión, tecnología y negocios que favorezcan el tránsito hacia una economía baja en emisiones de carbono.
 
 
Las ediciones 2011 y 2012 se realizaron en la ciudad de México. Este año, el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, gestionó que fuera en Cuernavaca, lo que ocurrió del 25 al 26 de octubre.
 
 
Numerosas empresas expusieron productos como fotoceldas de usos diversos, autos híbridos y alimentos orgánicos que contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático, conforme a las reglas de mercado.
 
Saneamiento del ambiente como negocio
 
Soluciones Verdes se inscribe en esa perspectiva que ve el desarrollo sustentable como oportunidad de negocio; puede tener efectos favorables, pero también riesgos en la ausencia de valores éticos.
 
 
En el saneamiento del ambiente debería predominar un propósito más elevado que el de hacer negocios, nada menos que el de afrontar las amenazas a la preservación de la vida en el planeta.
 
Convertir el saneamiento del ambiente en negocio no se opone a la necesidad vital de hacerlo, siempre que no implique la elusión de responsabilidades de gobiernos y de las políticas públicas.
 
Tal omisión de responsabilidades públicas está ocurriendo. Las propuestas que se han hecho en los foros internacionales para sanear el ambiente apelan a los mecanismos de mercado y están dejando que esa responsabilidad se convierta en negocio de particulares.
 
Así lo hace el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. La idea de convertir el cuidado del ambiente en negocio le transfiriere al sector privado –cuya finalidad es el lucro- una carga de responsabilidades que les corresponde a los gobiernos.
 
La tendencia predominante es quitarle responsabilidades a las políticas públicas. Por eso los gobiernos están haciendo poco para detener la deforestación, la erosión de los suelos, la contaminación del agua y menos hacen para establecer criterios de sustentabilidad en sus políticas económicas.
 
En entrevista con El Financiero, Omar Vidal, director del Fondo Mundial para la Naturaleza, aseguró que México, por ejemplo, no está cumpliendo con la preservación de sus recursos naturales.
 
La severidad de fenómenos como los huracanes Manuel e Ingrid pusieron en evidencia “la falta de previsión, la destrucción de manglares, deforestación y entrega de permisos para construir en sitios inapropiados para vivir”, dijo Vidal (El Financiero, 29/10/2013).
 
No es la privatización ni el negocio con la naturaleza la salvación ante los peligros del calentamiento global, de la pérdida de biodiversidad, de la erosión de los suelos cultivables y de la contaminación del agua, aunque algunas empresas puedan coadyuvar y lucrar con ello.
 
Soluciones Verdes también se abre a la reflexión
 
Ediciones Verdes presentó a numerosos conferencistas, entre los que destaca el Presidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, Rajendra K. Pachauri, premio Nobel de la Paz 2007. Él ha estado en el centro del debate sobre las causas del ya indiscutible cambio climático.
 
El Dr Raúl Hernández Garciadiego, director de Alternativas y Procesos de Participación Social, una A.C. con sede en Tehuacán, Puebla, fue otro de los ponentes. Sus recomendaciones se apoyan en su experiencia de más de 30 años de lucha y logros notables contra la pobreza y en particular, contra la carencia de agua en varios estados del centro de la República.
 
 
Su propuesta es que la acción de las organizaciones civiles y de los gobiernos esté motivada por la ética. Valores como la justicia, la equidad social y el respeto a la diversidad cultural harían ver que el progreso concebido como una carrera de crecimiento económico ilimitado, que reduce la naturaleza a ser mera fuente de riqueza dominada por la tecnología, nos está conduciendo al mayor peligro de sobrevivencia de la especie humana en la historia conocida.
 
Varios países han adoptado el propósito de poner el desarrollo sustentable en el centro de las aspiraciones sociales y de las políticas públicas durante el último medio siglo, pero hasta ahora es un mero enunciado. Ninguno lo ha conseguido. Todos siguen apostando al crecimiento de la riqueza material a cualquier precio.
 
Quizás el problema consista en que nos identificamos y confrontamos a partir de nacionalidades, raza y credos religiosos particulares en vez de reconocernos como especie humana, urgida de transformar criterios y de construir una alianza mundial para sobrevivir.