Opinión

Solucionando la pobreza por arte de magia

Ezra Klein recientemente hizo la pregunta equivocada en un artículo de Vox: ¿Por qué alguien debería confiar en el plan de Paul Ryan para la pobreza? Es fácil: nadie debería hacerlo. Ha sido otra edición de respuestas simples a preguntas simples.

En caso de que quiera la respuesta más larga, hay múltiples motivos para desconfiar del Sr. Ryan, el republicano que preside el Comité Presupuestario de la Cámara de Representantes. No es sólo que su plan es completamente inconsistente con sus propuestas presupuestarias, y que no ha dado indicio de cómo resolveríamos esta inconsistencia. No es sólo que los métodos que propone son simples formas falsas para recortar la ayuda a los pobres, que después de todo es lo que su presupuesto conlleva. Y no es sólo que todo lo que ha dicho sobre las causas y la cura para la pobreza sea completamente equivocado.

No, también es el hecho de que las propuestas previas del Sr. Ryan
–todas ellas– fueron un engaño, todas. Han pasado cuatro años desde que lo desafiaron a que explicara el asterisco mágico de su propuesta presupuestaria original; cómo podría recortar las tasas de impuestos para los ricos y las corporaciones sin reducir los ingresos. Nunca lo ha explicado; lo único que ha hecho es poner más asteriscos mágicos al gasto discrecional y otros rubros.

Nunca ha dado ninguna señal de realmente estar a la altura de ese papel.

El horror, el horror

Resulta que hice clic a una publicación reciente en Business Insider del comentarista financiero John Mauldin, donde nos informó que el PIB es un complot keynesiano y que sin éste Friedrich Hayek hubiera ganado el debate macroeconómico.

Eso no es el horror. Éste es: “Ahora hemos puesto a disposición los videos de Newt Gingrich y Niall Ferguson en la Conferencia de Inversión Estratégica”, escribió el Sr. Mauldin. “Esta semana nos complace proveer aún más material de este evento increíblemente informativo. Newt Gingrich y Niall Ferguson fueron los dos presentadores de mayor prestigio en una conferencia llena de algunas de las mejores mentes de economía e inversión en el mundo”.

¡Ay Dios!