Opinión

Solución FICREA: pagan campesinos e indígenas

 
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este martes la Secretaria de Hacienda publicó en el Diario Oficial de la Federación la revocación para que Ficrea continúe activa y con esto avala la disolución y liquidación de la sociedad financiera popular

La iniciativa de “Ley Ficrea” redactada con el apoyo técnico de la SHCP y la CNBV cambia estructuralmente la regulación de: Cooperativas, Sofipos y Sofincos. Algunos cambios son buenos, otros limitados y otros más representan un verdadero atropello a los derechos humanos y económicos de pueblos campesinos e indígenas. Resulta que las 390 Cooperativas básicas (90% de zonas rurales) que desaparecerán con esta Ley y las 25 Sociedades financieras comunitarias afectadas, así como (1) organismo de integración financiero rural (Integra); son organismos de los campesinos minifundistas pobres y sus comunidades. En conjunto se trata de 400 mil socios.

La propuesta de nueva Ley de Ahorro y Crédito Popular desaparece el capítulo de Financiamiento Rural y las dos figuras asociativas para el campo: las Sociedades Financieras Comunitarias (SOFINCOS) y los Organismos de Integración Financiera Rural (OIFR). Estas dos figuras son el resultado de 15 años de diálogos, intercambios, visitas internacionales y trabajos conjuntos con sector público, legislativo y campesino. Responde al modelo y principios exitosos del Crédit Rural de Francia, del Sistema Raiffeisen de Alemania, Sistema Rabobank de Holanda, Sistema Desjardins de Canadá; de los modelos de África del Oeste con sus Redes, Federaciones y Uniones de Cajas Locales. En América Latina corresponde al modelo Brasileño de Cooperativas Centrales que integran 60, 90 o más Cooperativas de agricultura familiar en una Cooperativa Central, bajo principios territoriales. Justamente al nacer esos sistemas (hace 150, 100, 50 y 20 años) fueron constituidos por campesinos pobres y familias rurales de comunidades dispersas. La aceptación de este modelo como Sofincos y OIFR se dio en 2009, por consenso gubernamental, legislativo y de organizaciones campesinas.

El modelo de integración financiera (Organismo integrador de Sofincos) permite que pequeñas, medianas y grandes SOFINCOS puedan co-existir y funcionar profesionalmente con estándares de calidad, apoyarse mutuamente, superando las limitaciones y las desventajas del aislamiento y atomización característico de las zonas rurales. Pero sobre todo controlando el crecimiento de sus operaciones, capacitando constantemente a sus operadores y supervisando su funcionamiento. Un modelo quizás innecesario para zonas urbanas, donde el modelo es de grandes instituciones con redes de sucursales e inversores fuertes; pero indispensable para tener éxito en zonas rurales.

Aunque muy reciente, es un modelo que ha entrado al mercado con profesionalismo y éxito, pero sobre todo alto impacto social en su capacidad de atender a los más pobres: 90% de sus comunidades atendidas son de alta marginación, 5% de muy alta y 5% de marginalidad media. Cuenta con 25 Sofincos, de las que 12 ya están agrupadas en el Organismo de Integración Financiera, operan en 330 municipios rurales y con 6,000 comunidades mayoritariamente indígenas. Todas están registradas a través de una Federación y ésta envía información cada mes a la Comisión Nacional Bancaria.
Miles de los socios de Cooperativas Básicas y 40% de los de sofincos son beneficiarios de Prospera, les han abierto cuentas de ahorro, otorgado créditos, vendido microseguros de vida, pagado remesas. Demostrando así que los pobres ahorran y pueden pagar préstamos.

Las 25 SOFINCOS existentes y que serán eliminadas con esta Ley tienen en su membresía a 70% de Comunidades Indígenas Nahuas, Otomíes, Chinantecas, Zapotecos, Mixtecos, Tzeltales, Tzotziles, Totonacas, Mixes, Mazatecos, Huaves, Chontales y Tepanecos que operan en 330 municipios de Alta Marginación en 11 Estados de la República y 3,000 Comunidades Rurales.

De acuerdo al Convenio 169 de la OIT firmado en México, tienen derecho a la Consulta y Consentimiento libre, previo e informado en todas aquellas leyes que les afecta; cosa que no se hizo por la comisión Ficrea VIOLENTANDO derechos de pueblos indígenas y comunidades locales. Se les exige transformarse en SOFIPOS, es decir desnaturalizarse porque no son organismos con fines de renta, sino de autoayuda y desarrollo económico. Por qué desaparecer un modelo de esta naturaleza cuando se requiere resolver el problema de la inclusión financiera en zonas rurales.

Legisladores de diversas fracciones parlamentarias comienzan a levantar la voz al escuchar a las organizaciones representativas de Cooperativas, Sofincos y Sofipos, que también han sido afectadas. Ojala se detenga la prisa electoral que pretendía aprobar esta ley en solo tres días sin abrir el diálogo con la sociedad. Una sola demanda unifica: Queremos que se dialogue con organizaciones del sector y en el caso de las organizaciones rurales: Reintegrar el capítulo rural de la LACP y apoyar el desarrollo de Cooperativas básicas.

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