Opinión

Sólo banderillas en la segunda corrida de la temporada

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Toros

Como en la vida, en los toros los triunfos y las orejas se obtienen en el tercer tercio. Así quedó acreditado ayer en la Plaza México durante la segunda corrida de la Temporada Grande en la que los alternantes, el rejoneador Horacio Casas y los de a pie Alfredo Ríos El Conde, Uriel Moreno El Zapata y el español David Fandila El Fandi, no pudieron imponerse ante un encierro de Lebrija descastado y falto de fuerza.

En un cartel que desde un inicio se presentó como un duelo entre banderilleros, los tres matadores que lo integraron, lejos de ser figuras del toreo, confirmaron que, con el paso del tiempo y a base de muchas tardes en plazas de provincia, han logrado madurar sin colocarse aún en los primeros sitios de la tauromaquia nacional.

Fue quizá ésta la principal razón por la que la Plaza México registró ayer una magra entrada. El público asistente pudo apreciar qué tan espectacular puede ser el segundo tercio, en el que los tres matadores dieron muestra de valentía, técnica y arte. Destacó el segundo par del primer toro del Zapata, en una suerte inventada ayer mismo y bautizada por el propio coleta como Carrillera.

Sin embargo, todo el lucimiento que los tres matadores imprimieron a la suerte de banderillas quedó borrado por la poca colaboración, escasa fuerza y ausencia de casta de los toros de la ganadería queretana de Lebrija. Las características de este encierro sólo permitieron pequeños destellos de arte y valentía por parte de tres toreros que se quedaron con las ganas de triunfar y demostrar ante la afición el sitio que han ganado a los largo de los últimos años.

Con la misma suerte corrió el rejoneador Horacio Casas, a quien poco se le ha visto por los ruedos del país y quien, sin la colaboración del toro que abrió plaza, nada pudo hacer pese al empeño y buenas maneras mostradas en el arte del toreo a caballo. Siempre lucidores y con la aceptación del público, los Forcados Hidalguenses lograron una pega que arrancó la ovación en los tendidos y que fue ampliamente agradecida al caer el primero de la tarde.

En los tendidos, la conversación de empresarios y políticos giró en torno a la intensa actividad taurina en otros estados, como es el caso de Tlaxcala, donde se lleva a cabo actualmente la 53 edición de la feria en esa localidad. Los carteles que ahí se han confeccionado han generado un gran interés en la afición. Zotoluco, Adame, Silveti, Andrés Roca Rey e Iván Fandiño son algunas de las figuras que han sido anunciadas en la plaza de toros El Ranchero Aguilar, quizá la más bella de todo el país.

La organización de esta edición de la feria tlaxcalteca será la última que corra a cargo del actual gobernador Mariano González Zarur, quien dejará el cargo el próximo año cuando se realicen elecciones en ese estado. El también ganadero e incansable promotor de la fiesta brava comienza a concentrar su capital político para garantizar una transición política tersa, en un ambiente sucesorio que se dibuja ya complicado.

Otro estado que ha destacado por su promoción taurina es Hidalgo, cuya feria está por culminar y en la que la actividad ha hecho que la gente regrese a los tendidos y que se disipe ese ambiente frío que en ocasiones caracteriza a la afición de esa ciudad. El serial que cada año se anuncia en la llamada Bella Airosa cuenta con el gobernador de ese estado, Francisco Olvera, con uno de sus más grandes aliados. Esa entidad se caracteriza como una de las máximas defensoras de la fiesta brava, después de que el mandatario local firmara un decreto con el que se declara a las corridas de toros como Patrimonio Cultural Inmaterial, con lo que esta tradición queda blindada ante cualquier hostigamiento de sus detractores.

Este hostigamiento ha encontrado a uno de sus principiales promotores en la figura del gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, quien libra una batalla política y jurídica con el mundo taurino, representado por el ganadero Armando Guadiana, a quien se le ha mencionado como un posible candidato independiente a la gubernatura de ese estado, en clara oposición al actual mandatario. Dicha confrontación se tradujo en la adopción en el congreso local de una ley antitaurina que prohíbe los festejos en toda la entidad, con una clara dedicatoria al aspirante opositor. El último capítulo de esta confrontación político-taurina la encabezó el poder judicial de Coahuila, que otorgó dos amparos en favor de la empresa propiedad de Guadiana y que suspende de manera provisional la ley impulsada por Moreira.

Sin embargo, la batalla política en Coahuila, que tiene a la fiesta brava como escenario, está lejos de haber llegado a su fin. Ante el más reciente descalabro judicial, el gobernador Moreira amagó con llevar el caso a la Suprema Corte e impulsar así un movimiento prohibicionista a nivel nacional. Lo que quizá no ha calculado el mandatario es que, fuera de su estado, en el mundo político y empresarial, son muchos más los promotores que los detractores de la fiesta brava. Y en política, como en los toros, siempre es mejor sumar que restar.

Soy Juan de la Lidia. Nos vemos en los tendidos…

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