Opinión

Solidaridad y finanzas personales


 
Venimos de fechas de buenas voluntades y resulta un buen augurio para este 2014 hablar sobre la solidaridad en términos de la administración personal, porque se piensa que apoyar financieramente puede desbalancear presupuestos, pero visto desde otra perspectiva construye relaciones y fortalece lazos.
 
 
La visión mercantilista ha cambiado y el mundo ahora cuestiona el valor del dinero en función de su impacto social; las grandes empresas se esfuerzan en ser responsables en ese contexto y multimillonarios como Bill Gates y Warren Buffett están dispuestos a donar parte significativa de sus fortunas para causas loables. De hecho, hay un creciente número de consumidores inclinados a demandar productos de compañías que tengan conciencia sobre el impacto ambiental.
 
 
Estudios científicos han encontrado que al evaluar el destino del dinero en cuanto al uso personal o darlo como donación, esta última alternativa genera mayor satisfacción de largo plazo; esto nos llevaría a pensar que dentro de nuestro presupuesto es posible incluir un rubro de donaciones, el cual tiene la ventaja de ser deducible de impuestos si se otorga a instituciones debidamente establecidas. ¿Qué porcentaje de su ingreso lo destina a dar?
 
 
En el terreno de la solidaridad cabe incluso un enfoque financiero, apoyando con algún tipo de préstamo a familiares en donde hay opción de ganar por ambas partes. Es una forma de refinanciar créditos caros o salir de un apuro en lugar de caer en manos de los agiotistas.
 
Si el costo de las tarjetas de crédito alcanza los niveles de 60 por ciento y los personales un 20 por ciento, bien puede pactarse entre particulares una tasa de entre 10 o 15 por ciento, que es superior de lo que se obtiene en el sistema financiero a través de un documento bancario o la compra de Certificados de la Tesorería de la Federación.
 
 
Claro, el riesgo es que el amigo o pariente deje de pagar el adeudo, por lo cual debemos estar muy claros a quien se está otorgando este apoyo. Una recomendación sana es hacerlo todo por escrito con un pequeño contrato y una tabla de amortizaciones del crédito, además de pagarés que faciliten la comprobación de los pagos. Recuerde; cuentas claras, amistades largas.
 
 
En el ámbito de las empresas familiares, la solidaridad es un activo muy valioso, porque hay muchos negocios que se quedarían sin nacer bajo un análisis financiero tradicional. Los bancos no prestan sobre “buenos” proyectos, sino sobre cuantiosas garantías.
 
 
Por eso, cuando se tiene un respaldo de la compañía de la familia, es posible iniciar con un capital semilla que le dé ocupación a las siguientes generaciones y fortalezca la viabilidad financiera en el largo plazo.
 
 
Sin embargo, no hay que confundir este tipo de solidaridad empresarial con dádivas que vayan encaminadas a fondo perdido. Los proyectos deberían pasar por el cedazo de un plan de negocios, un comité de evaluación y un compromiso de retorno sobre la inversión.
 
 
La solidaridad es uno de los grandes activos que tenemos los mexicanos y lo hemos demostrado ante eventos catastróficos. Ahora, sin ser espectacular como con un terremoto, vivimos momentos difíciles en donde el aparato productivo es incapaz de dar ocupación a todos los jóvenes que están saliendo de las universidades.
 
 
Las familias han tenido que desarrollar ese espíritu de ayuda y encontrar un nuevo balance entre la responsabilidad de mantenerse en forma independiente y permitir que los hijos permanezcan en casa, sosteniendo el subsidio económico.
 
La solidaridad se extiende hacia las personas de la tercera edad, que en México serán cada vez más y requieren apoyo de la familia para complementar las exiguas pensiones.
 
Debemos tener cuidado de diferenciar la buena administración de las finanzas personales con la avaricia. Reflexionemos sobre el impacto de las decisiones en “nuestro metro cuadrado”; trasciende la acción del gobierno o de participar pagando impuestos. La pregunta es ¿qué estoy haciendo yo?
 
 
Empecemos el año con la energía de la solidaridad y generemos riqueza a nuestro alrededor.