Opinión

Solidaridad es el nombre del juego 

 
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SISMO

19 de septiembre de 1985, a las siete horas con 18 minutos. 19 de septiembre de 2017, a las 13 horas con 14 minutos.

32 años después.

Los daños que causó el terremoto de 1985 fueron catastróficos. Los del 2017 son muy severos pero no comparables con los del 85.

Veo por la TV el dramático caso del Colegio Rébsamen en donde, en vivo, contemplo el rescate o intento de rescate de los niños que están en su interior.

Niños envueltos en esta tragedia la hacen mucho mayor. Rescatistas que escuchan sus voces pero no pueden tener acceso a ellos. Padres angustiados rezando porque salgan sus hijos….y pasan las horas: 12, 24, 36.  ¿Podrán sobrevivir? El hecho de que los involucrados en este episodio sean niños, le agrega dramatismo, angustia y dolor. Los locutores que transmiten en vivo lo que está sucediendo, durante horas y horas, sin descanso, están al borde de las lágrimas. Nosotros también.

Por otra parte, es impresionante el ejemplo de solidaridad que muestra la población mexicana. Esta actitud no es nueva, la mostró en 1985 y la está mostrando ahora. Miles de mujeres y hombres –jóvenes, adultos, personas de la tercera edad– que buscan y encuentran la forma de ayudar.

Espero en la madrugada las noticias del jueves, antes de entregar este artículo: 230 muertos, dos mil heridos, 87 edificios dañados... toman las riendas los ciudadanos… buscan vidas con manos, picos y fe, son los titulares de Reforma. Rescate exitoso de 53 supervivientes, son los de Crónica.

De las cosas malas surgen frecuentemente cosas buenas y esto es lo que estamos contemplando en la tragedia actual. Una sociedad que deja atrás sus diferencias y une sus esfuerzos para salvar vidas o ayudar a quien lo necesita. La solidaridad está presente. Nos une el amor al prójimo, nos une nuestra mexicanidad. Todos somos uno, sin importar la riqueza o la pobreza, el color de la piel o la religión. Nos une el deseo de ayudar y nos sentimos profundamente satisfechos cuando lo logramos.

Sucedió en 1985, sucede ahora y estoy convencido de que sucederá en el futuro si se presenta, desafortunadamente, otra tragedia.

¿Llegó retrasado el gobierno? ¿La presencia de Enrique Peña Nieto fue tardía? No lo considero así. Nuestro presidente interrumpió su viaje a Chiapas y se presentó en la Ciudad de México. De su actuar inmediato debemos sentirnos satisfechos. Queda todavía mucho camino que recorrer. Ojalá no fuesen sólo las desgracias las que nos unen sino que el actuar solidario de la sociedad se presentase en todo momento. Si éste fuese el caso, México sería otro.

¿Por qué no intentarlo?

Mañana será otro día.

* Presidente de Sociedad en Movimiento.

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