Opinión

Sobrevivir a la banca

13 septiembre 2013 5:2

 
 
Un primer reto para quien intenta administrar sus recursos es enfrentarse al sistema bancario, que dista de ser eficiente y transparente. Todos conocemos “historias de terror” en cuanto al trato que les dan a sus clientes, sean éstos inversionistas o deudores.
 
Una parte esencial de la educación financiera es aprender a lidiar con los intermediarios; identificar sus puntos débiles, para tomar las decisiones con mayor claridad al determinar las ventajas, desventajas y riesgos, de operar con dichas instituciones.
 
Veamos algunos aspectos que debemos de considerar para “convivir” con el sistema bancario y no morir en el intento.
 
1.- Un principio fundamental es que la persona más interesada en su patrimonio es usted mismo. Es decir, olvide que estas organizaciones se preocupen por dar la mejor opción, porque quienes atienden buscan regularmente una comisión. Es conveniente una investigación previa del usuario para obtener las alternativas del mercado.
 
2.- En general, los bancos grandes tienen muy poco interés por quien maneja montos reducidos, por lo que es difícil conseguir una buena negociación; en contrapartida, las instituciones pequeñas tienden a ofrecer rendimientos mayores y esquemas atractivos de crédito, pero carecen de la infraestructura que uno desearía, como son sucursales, cajeros o servicios en línea. Una buena posibilidad sería invertir en bancos pequeños y operar lo cotidiano en los grandes.
 
3.- Muchas veces los ejecutivos carecen de preparación en términos del conocimiento del mercado y por tanto, también será el cliente el responsable de saber cuál es el contexto de la toma de decisión, como por ejemplo definir montos, plazos e instrumentos.
 
4.- En ocasiones los funcionarios ofrecen productos que se encuentran en el terreno del mercado de capitales o de dinero y dejan de advertir el riesgo de adquirirlos. Una forma de solventarlo es preguntar si está cubierto por el IPAB o está fuera de este aseguramiento. Otro principio básico es “nunca entrar a un esquema que ignore cómo funciona”
 
5.- Si se trata de un crédito hipotecario, con frecuencia le piden firmar un largo contrato con la presión de hacerlo en ese momento. Es importante tomar tiempo para analizarlo, porque independientemente de lo que los ejecutivos pudieron haberle ofrecido, lo que firma es verdaderamente el compromiso adquirido.
 
6.- La promoción de las inversiones resulta en ocasiones enredada, porque ponen el rendimiento en función de Cetes a diferentes porcentajes o establecen mayores tasas si renuevan el periodo en forma sucesiva, de tal manera que se confunde al tomador de decisiones.
 
En este sentido, el cálculo de la Ganancia Anual Total (GAT) es una ayuda valiosa; sin embargo, este cálculo tiene supuestos que pueden estar alejados de las características que el usuario tendrá. Una sugerencia es hacer sus propios cálculos y compararlos.
 
7.- Esto mismo sucede con los créditos personales que anuncian pagos en pesos absolutos sin dejar en claro la tasa. En el caso de los hipotecarios en ocasiones publican un costo bajo, pero está sujeto a ciertas condiciones de tiempo.
 
Para los adeudos, el punto de referencia es el Costo Anual Total (CAT), que también es un cálculo supuesto, que podría ser diferente al del cliente. Lo adecuado es hacer uno mismo el análisis.
 
8.- El antídoto final es estar bien informado y preparado para valorar el servicio. Es muy recomendable ser suspicaz e inquisitivo; si no le convencen, busque otro banco.
 
De seguimiento…
 
Definitivamente hay que estar muy al pendiente de la reforma hacendaria propuesta por el presidente, que en general tiene malas noticias para la clase media y buenas para el nivel socio económico bajo.
 
Debemos recordar que se trata de una iniciativa y falta la aprobación en el seno del Legislativo, en el cual ya hay controversia de algunos puntos en particular. Por supuesto estará también la presión que ejerzan los diferentes agentes sociales para modificarla.
 
Para muchos, la reforma implicará una mayor carga de impuestos y menores deducciones, por lo que reducirá el ingreso disponible y habrá que apretarse el cinturón con los gastos o reducir el ahorro.
 
Es una lástima que el gobierno federal siga pensando aplicar una mayor recaudación entre los causantes cautivos y deje la puerta abierta para quienes siguen en la informalidad y evadiendo.
 
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