Opinión

Sobre tormentas, burbujas y estrategias de salida

08 febrero 2013 14:45

 
Joel Virgen
 
A propósito de recientes declaraciones de autoridades económicas locales, destaca el ejercicio analítico sobre la posibilidad de que se esté formando una “tormenta perfecta” como resultado de los masivos flujos de capital a algunas economías emergentes y avanzadas. No está entonces de sobra el cuestionarnos acerca de la presencia de burbujas en algunos mercados financieros alrededor del mundo, mercados que habrían sido beneficiados por la presencia de los niveles altos y extra-normales de liquidez alrededor del mundo.
 
En el caso de México, destaca el seguimiento que tanto el banco central como la SHCP han venido reportando en sus informes de estabilidad financiera. En éstos, no se han dejado de lado los efectos que el influjo de capitales provenientes del exterior ha tenido sobre algunos mercados locales, donde destaca el de valores gubernamentales.
 
En este mercado de deuda gubernamental, el papel de los extranjeros ha sido creciente al pasar de una tenencia de 130,000 millones de pesos (mdp) en enero de 2007 (previo a la crisis global) a 1,594 mdp el 25 de enero de este año. Más aún, la participación de los extranjeros en el total de valores gubernamentales se ha elevado de un nivel cercano al 8% al actual 36%.
 
Para algunos, esta acelerada entrada de flujos provenientes del exterior es motivo de preocupación. Se justifica. Previo al actual periodo de bonanza en influjos de capital, desde la década de los setentas se han registrado tres periodos de bonanzas en influjos de capitales extranjeros a México (cartera): 1974-1976, 1979-1981 y 1991-1994.
 
En esos 3 casos, dichos booms en influjos fueron seguidos de crisis de deuda pública (82-90), cambiaria (76, 82-87, 89, 94-95), inflacionaria (76-77, 80-92, 95-96) o bancaria (81-82, 94-00). Es decir, es entendible la creciente incertidumbre respecto a si el actual periodo de bonanza en flujos tendrá un final igualmente dramático. Desde luego, el mercado mexicano y su economía ya no es la misma, ni funciona bajo las mismas reglas.
 
Entonces, conviene recortar cuáles han sido los factores que han condicionado el actual periodo de bonanza. Creo que los principales pueden dividirse en factores externos e internos. Los externos: (a) la amplia liquidez financiera internacional cortesía de los esfuerzos heterodoxos en materia de política monetaria en el mundo desarrollado; y (b) la tendencia descendente en los niveles de aversión global al riesgo.
 
Entre los factores locales destacan: (c) los “apetitosos” diferenciales de tasas de interés; (d) los relativamente buenos perfiles macroeconómicos y fiscales locales;  y (e) la ausencia de controles de capital y cambiarios. Adicionalmente, tenemos un factor intermedio importante: (f) el ingreso de México al índice de bonos gubernamentales globales de Citi (WGBI por sus siglas en inglés).
 
Así, no dudamos que la atracción de estos flujos no solo ha obedecido a factores que los han “empujado” desde fuera, sino también a factores que los han “jalado” desde dentro.
 
Partiendo de que la literatura apoya la dificultad de identificar la presencia de burbujas financieras (al menos hasta que es demasiado tarde), conviene al menos aproximarnos a la posible trayectoria futura de estos flujos en el caso de México. Muy probablemente hay un escenario creíble de ajuste gradual de flujos de capitales.
 
El hecho de que persistan las condiciones de excepcional liquidez internacional y relativamente baja aversión al riesgo, nos hacen prever que los influjos podrían continuar. No obstante, entre nuestras expectativas se encuentra la paulatina desaceleración en el ritmo de expansión del balance de la Fed este mismo año, para posiblemente detenerse a inicios del próximo (2014).
 
Sin duda, lo anterior sería una primera señal importante para el reordenamiento de los influjos de capital alrededor del mundo (mucho antes de que se dibujen en el horizonte las estrategias de salida de los esfuerzos cuantitativos alrededor del mundo desarrollado).
 
En sentido inverso, y contrario también a un ajuste drástico en los flujos, se encuentran los factores locales, donde no vemos un cambio drástico en el escenario de crecimiento económico local, ni en la política de controles de capital y flotación cambiaria. Lo anterior coadyuvaría a una transición más gradual, donde el tipo de cambio volvería a fungir como mecanismo de absorción de ajuste (función que ha venido desempeñando de manera eficiente).
 
A favor también de un reajuste gradual en flujos se encontraría la gradual mejoría en el escenario económico en EU, que comenzaría a impulsar sus tasas de interés gubernamentales de mediano y largo plazo al alza, contribuyendo a comprimir gradualmente los diferenciales con plazas emergentes.
 
En todo esto, conviene recortar que lo que se encuentra al centro de las prioridades de la autoridad monetaria en EU, responsable de buena parte del contexto de liquidez extraordinaria, es que la salida de los apoyos extra-normales sea lo más gradual posible. Lo anterior podría sentar las bases para un reajuste en flujos con iguales características, aunque cabe también recordar que esta materia (estrategias de salida) nos encontramos en territorio sin cartografía.
 
Así, suena razonable la posibilidad de un reajuste de capitales sin “damnificados” y con un horizonte multi-anual. Desde luego, conviene no dar la espalda a los escenarios de riesgo alternos y evaluar profundamente todas las medidas precautorias que, de acuerdo a cada mercado, puedan tomarse con antelación. En el caso local, la continua acumulación de reservas, el respeto a la libre flotación, los buenos prospectos macroeconómicos y la posibilidad de reformas estructurales van por muy buen camino.
 
El doctor Joel Virgen se desempeña como subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex. jvirgenroj@banamex.com Twiter: @joelvirgen