Opinión

Sobre nosotras mismas

 
1
 

 

Bellas de noche. (YouTube)

Hace unos días fui al Bati Cine a ver Bellas de noche, el documental de María José Cuevas. Es una sala de 20 butacas, con una dulcería atendida por el hijo de los dueños, quienes con tesón tienen una sala de cine de arte en Tepoztlán, Morelos.

De alguna manera sabía qué esperar: un documental sobre cinco vedettes de los años 70, realizado en los últimos ocho años, abordaría cómo enfrentan estas mujeres el 'perder' su belleza y envejecer.

Mujeres que no tuvieron acceso a una educación, que añorando su físico de juventud no perciben la brutalidad de lo que se han hecho a sí mismas para seguir 'cumpliendo' con esa idea de belleza.

Mujeres fotografiadas con maestría y empatía por las hermanas Cuevas (directora y editora), naturalmente el documental me recordó las fotografías ficticias de Cindy Sherman.

Cindy Sherman (New Jersey, 1954) es una de las artistas más importantes y prolíficas de nuestro tiempo, que desde hace más de 30 años no ha dejado de producir las famosas fotografías que ella misma protagoniza. Imágenes que a pesar de estar tomadas por ella, y ser ella, no son autorretratos. Estas fotografías constituyen un estudio de arquetipos de mujeres que Sherman personifica y que gracias al vestuario y al maquillaje hacen que la misma artista desaparezca, utilizando su persona como un lienzo.

Sherman ha producido cientos de imágenes que retratan todo tipo de estereotipos femeninos, cuestionando sistemáticamente los patrones de conducta y relaciones mirada-objeto-sujeto que se dan en la sociedad.

El trabajo feminista de Sherman se inspira en la realidad, analizando el peso de otras imágenes producidas por los medios sobre estereotipos de mujeres, sobre la mirada externa que pesa sobre nosotras, y de cómo nos adaptamos a un rol u otro dependiendo de esa mirada.

Cindy Sherman se formó en Nueva York en los años 80, donde inició su serie de stills. Con el tiempo sus retratos de mujeres se han ido tornando cada vez más abyectos, más bizarros y más violentos, a la par de una realidad que 'sexualiza' a la mujer desde la infancia y que la asocia al consumo. Su trabajo ilustra el círculo vicioso perpetuo: imagen-sexo-deseo-consumo-frustración, donde más frustración genera más deseo, y más deseo más frustración, ad nauseam. El capitalismo tardío no sólo se ha impuesto en la economía, sino que se ha proyectado sobre nuestra sique, sobre nuestro cuerpo, sobre nuestra sexualidad y autoestima; y más grave aún, el modelo económico también ha impuesto una 'mirada patriarcal' y masculina sobre nosotras mismas.

Bellas de noche y la obra de Sherman muestran la violencia a la que son sujetos nuestros cuerpos expuestos al escrutinio, a los juicios de valor de otros y de nosotras, de cómo verse, vestirse y comportarse.

Hoy en día hay ejércitos de niñas anoréxicas, bulímicas, niñas que se cortan, que responden a los estímulos y parámetros de la moda, de mujeres con implantes y extensiones que responden a las fantasías del porno y del consumo, que asocian cuerpo-objeto.

Lo sabemos y lo padecemos todas las mujeres, no hace falta crear una caricatura de vedettes o de payasas para identificarse; cambiar esta forma de mirarnos no es tarea fácil. Debemos romper este enloquecido círculo con resistencia, inteligencia y, sobre todo, desde la congruencia en la vida diaria entre las posturas públicas y el quehacer cotidiano. Sin esta ruptura ningún futuro será female.

También te puede interesar:
También aquí hombres naranja
El lenguaje de las mujeres
Ladrón que roba a ladrón