Opinión

Sobre la normalización

   
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AMLO.

Todo parece indicar que volveremos, como es inevitable, a nuestros temas cotidianos: nuestros problemas, nuestras soluciones que nada más no llegan. Es decir, volveremos a lo de siempre, regresaremos a nuestra 'normalización'. Porque una cosa queda clara a casi un mes de que haya llegado el fascista a la Casa Blanca (se entiende que la de Washington): no nos va a dejar en paz durante un buen tiempo y tendremos que aprender a vivir con la amenaza constante.

No parece sencillo acostumbrarse a tener de vecino a un loquito que en cualquier momento la emprende contra uno, pero será cuestión –literal– de 'agarrarle el modo' a la nueva manera de vivir con el vecino. Con lo que hay que tener cuidado es con tratar de creer el cuento de que el tipo se va a 'normalizar'. Si algo ha quedado claro es que Trump no cambiará sus impulsos –por lo menos en lo referente a México, quizá con otros países sí. El gobierno mexicano se ha llevado, cuando menos, un par de humillaciones públicas al creer que el sujeto había cambiado. Chango viejo no aprende maroma nueva.

Y hablando de loquitos. Acá también tenemos el nuestro: López Obrador. Pero AMLO, al contrario de Trump, está tratando de vender su 'normalización' (ayer Salvador Camarena publicó un texto al respecto en este medio). Durante años El Peje se ufanaba de no tener pasaporte, de no conocer el mundo. Ahora organiza giras por Estados Unidos. En su Plan de Acción por la nueva circunstancia con Estados Unidos dice que hay que “revertir la política proteccionista de Donald Trump”, en el punto cuatro. Para en el punto cinco, lanzar su propio proyecto proteccionista: apoyo a producción nacional, fortalecimiento del mercado interno, construcción de refinerías, no comprar combustibles en el extranjero, precios de garantía, autosuficiencia alimentaria… Llama traidores y cerdos a los del PRI, pero promete perdonarlos, para lo cual ya anunció una amnistía.

Por supuesto hay quien cree que el señor 'se va a normalizar', 'está cambiando', 'se está moderando'. Dicen que se está rodeando de 'gente nueva', cuando lo que está haciendo en realidad es esconder a 'su gente', a los de siempre. Por supuesto habrá quien le cree –lo cual es absolutamente legítimo– y quien lo quiera usar –ambas cosas suceden en las campañas. Por lo pronto un grupo de gente de la IP que parecía deambular ya en los pastizales del retiro, están encomendados de dar una nueva imagen de AMLO. Entre los destacados está el empresario Alfonso Romo –con fama de defraudador de su familia política–; Esteban Moctezuma, que duró unos meses de secretario de Gobernación y que lleva años en TV Azteca; Marcos Fastlicht, que es el suegro de Emilio Azcárraga y tiene fama de ser… el suegro de Emilio Azcárraga, y también un señor de apellido Torruco, que es consuegro de Carlos Slim.

Como se puede ver, Andrés Manuel llegará a su 'normalización': su pacto con “la mafia del poder”.

Twitter: @JuanIZavala

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