Opinión

Sobre gastos y aseguramiento en salud: explicitando inquietudes

 
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Hospital Star Médica

Por Gabriela Andrea Luna Ruiz.

En la literatura de la economía de la salud desde hace casi 20 años, se detectó la existencia de gastos extraordinarios que realizan los hogares para atender la salud de sus integrantes; son debidos a enfermedades y/o accidentes de los individuos, que generan un gasto impredecible y súbito que da lugar a los llamados gastos catastróficos.

Entre los hogares que tienen mayor probabilidad de incurrir en estos gastos extraordinarios son aquéllos que tienen las siguientes características: a) algunos de sus miembros son personas mayores de 65 años de edad o niños menores de 2 años, b) residen en zonas rurales, c) el jefe del hogar tiene bajo nivel educativo; d) presentan miembros de la familia con algún tipo de discapacidad y, e) enfrentan algún evento de enfermedad que incluya hospitalización, en particular parto.

Cerca de 29.1% de las familias que pertenecen al 10% más pobre tuvieron un gasto catastrófico por motivos de salud, de poseer algún esquema de aseguramiento social la probabilidad de ocurrencia de este gasto sería menor. Por el contrario el 10% de la población con mejor ingreso redujo su gasto de bolsillo y el nivel de aseguramiento creció.

El diseño de las nuevas políticas en salud hace énfasis en el concepto de democratización de la salud, pues el derecho a la salud no debe estar determinado por la condición laboral: inclusión social, igualdad de oportunidades, justicia financiera, corresponsabilidad y autonomía personal. Sin embargo, pese a la incorporación del Seguro Popular, incluso en hogares de los deciles exentos de pagar cuota, se registran gastos catastróficos y no hay cambio estructural en el porcentaje de hogares afectados.

De acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) (2010), las familias en general y la mayoría de los asegurados no conocen al detalle las condiciones de la cobertura médica del seguro popular y muchos beneficiarios, incluso, ignoran que están asegurados, al presentar una enorme discrepancia de sus datos respecto a los de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud. Los Seguro Médico Siglo XXI y Embarazo Saludable son los únicos programas que tienen una cobertura médica amplia y exención de cuotas para 70% de la población con menos ingresos, aunque en realidad 96% de los afiliados no aportan cuotas.

Surge una interrogante: ¿Qué razones que motivan a los hogares que realizan doble pago en los servicios médicos para atender sus demandas de salud? La Seguridad Social provista por IMSS, ISSSTE, PEMEX y SEDENA ofrece un paquete de servicios de salud prácticamente ilimitados para sus derechohabientes (cobertura total). Cuando éstos gastan de su bolsillo para financiar servicios de salud en el sector privado, lo hacen porque consideran que son una mejor opción que los servicios públicos ofrecidos; sea por calidad, tiempo de espera, calidez en el trato o simplemente servicios de hotelería. Una posibilidad también preocupante es que también hay un tema de percepción sobre la calidad de los servicios que no tiene una relación estrecha con su desempeño real.

El esquema de seguridad social en México es obligatorio, cotizan por obligación las personas con un empleo formal, pero se restringe la posibilidad de elegir prestador de servicios de salud. Por esta razón, en muchas ocasiones el derechohabiente sufre por un doble pago, ya que cotiza a la seguridad social y, cuando sus expectativas en calidad, tiempo y eficiencia no son cubiertas, paga por servicios de salud en el sector privado.

Otra vertiente a considerar, es la eficiencia del presupuesto destinado al Seguro Popular, pues aunque se destinen montos financieros importantes al programa el gasto administrativo es elevado, la OCDE (2009) identificó a México como el país que más gastaba en administración del presupuesto total de salud. En su diseño se debe fortalecer la atención integral de los grupos vulnerables, priorizando a los adultos mayores de 65 años y a los diez millones de personas que viven con algún tipo de discapacidad; a la fecha la tarea de atención a la salud de niños es la que mejor se ha cubierto.

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