Opinión

Sobre el Tono Restrictivo de Banxico

Si bien ya estaba en nuestra expectativa que este mismo año varias economías emergentes podrían observar alzas en sus tasas de política monetaria, el repunte en volatilidad financiera reciente ya ha llevado a diversos bancos centrales a efectuar fuertes ajustes al alza.
Recientemente Banxico ha migrado su tono de uno básicamente neutro hacia territorio restrictivo. ¿Qué tan probable es que observemos un alza en el fondeo este mismo año?

Desde luego el cambio de tono posiblemente no dejó inmóvil la probabilidad de un escenario de alzas en este año. Las encuestas previas a la reunión de política monetaria del pasado 31 de enero apuntaban hacia una probabilidad cercana al 35 por ciento para ese escenario (vs. casi 60 por ciento apoyando un escenario sin cambios en la tasa de fondeo).

No obstante, no creo que el cambio de tono por parte de Banxico sugiera la inminencia de un alza en la tasa de fondeo este año. En cambio, muestran una actitud proactiva y de reconocimiento de un contexto inflacionario más complicado que el de diciembre pasado. Creo que hay al menos tres elementos relevantes que apoyan esta lectura.

Primero, es importante reconocer que las fuertes alzas en las tasas de referencia estelarizadas por los bancos centrales de India, Turquía y Brasil en lo que va del año, han tenido su motivación en un intento de moderar sus debilitamientos cambiarios. Lo anterior en un contexto de bajo crecimiento, alta inflación, deterioro en balances externos y bajas reservas internacionales.

En el caso local, el cambio en el tono por parte de Banxico mantiene bastantes elementos tradicionales de política monetaria. Esto es, una economía que continúa en recuperación y que ha visto mejorado su balance de riesgo. Una inflación que repunta hacia niveles por arriba del intervalo superior del rango (3+/-1%) y que llama a una postura vigilante respecto a potenciales efectos de segunda ronda. Lo anterior adicional a un deterioro en el balance de riesgos inflacionarios.

Si bien estos elementos apuntan a un sesgo alcista, no dibujan ningún sentido de urgencia, sobre todo al tomar en cuenta que no se ha observado evidencia de contaminación de precios distintos a los afectados por la reforma fiscal, salarios y expectativas de inflación de corto y mediano plazos.

Segundo, el reciente contexto de repunte en la volatilidad financiera internacional fue también introducido por el banco central local a manera de nuevos riesgos inflacionarios. No obstante, tomando en cuenta tanto el comunicado de política monetaria (publicado el 31 de enero) como el Programa de Política Monetaria 2014 (publicado el 30 de enero), es importante subrayar que Banxico nos recuerda que el potencial de traspaso de tipo de cambio a inflación ha sido limitado en el pasado reciente, matizando así los riesgos asociados al actual clima de volatilidad financiera en emergentes.

Tercero, en su párrafo de política, el banco central optó por ampliar su espectro de riesgos hacia “todas las presiones que pudieran afectar la inflación y a sus expectativas” más que hablar de alguna direccionalidad posible en tasas. Banxico opta por un ligero sesgo restrictivo en su tono, teniendo en mente que su siguiente reunión tomará lugar hasta el 21 de marzo. Es cierto que la capacidad para decidir sobre el nivel de la tasa de fondeo no se limita a las fechas calendarizadas, sin embargo, las decisiones fuera de programa no parecen ser el estilo de nuestro banco central.

En todo este contexto, sigue siendo vigente el proceso de normalización en el que la Reserva Federal de EU se ha comenzado a concentrar. Lo anterior sin duda subraya la relevancia de las consideraciones de política monetaria relativa en la evaluación de nuestra propia política, que también apuntan en dirección alcista.

Tomando en cuenta todo lo anterior, y en la víspera de la liberación de las minutas de la última reunión de política monetaria (este viernes), esperamos confirmar nuestra lectura con sesgo restrictivo del comunicado. Adicionalmente, será interesante mantenernos atentos sobre la intención (explícita o implícita) del banco central de evitar que los participantes del mercado internalicen una posible alza en la tasa de fondeo en el futuro inmediato. Más aún, el grado de consenso entre los miembros de la Junta de Gobierno alrededor de la preocupación de riesgos inflacionarios potenciales asociados a la volatilidad financiera actual, en adición con los relacionados a la reforma fiscal, será otro elemento a monitorear.