Opinión

Por qué no anticipar fortalecimiento del peso

 
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ME. ¿Apuntalará la autoridad a nuestro peso?

Al día de hoy el peso mexicano acumula poco más de 8.0 por ciento de depreciación frente al dólar. De hecho, tal comportamiento puede ser considerado parte del proceso que dio inicio en noviembre de 2014 (acumulando 28 por ciento de debilitamiento) y que se ha extendido hasta la fecha. Este periodo ha estado caracterizado por un debilitamiento más pronunciado del peso mexicano frente al dólar en comparación con buena parte de las monedas emergentes. Si bien en ocasiones pasadas hemos ahondado en las razones de lo anterior, ahora opto por enlistar las cinco razones por las que no pienso que la debilidad del peso esté a punto de revertirse.

Primero, considero que sigue vigente la incertidumbre asociada al debilitamiento económico del bloque emergente. Debilitamiento que sigue en parte motivado por el menor empuje económico de China y su impacto en los mercados de materias primas, el lento dinamismo del mundo desarrollado, la merma en efectividad de las políticas monetarias laxas y el menor espacio de maniobra de política económica alrededor del mundo.

Segundo, las cifras económicas en Estados Unidos han extendido su buena racha, acumulando casi un mes en que éstas han venido sorprendiendo a las expectativas. Así, la economía de Estados Unidos vuelve a pronunciar el contraste en realidades macroeconómicas respecto al resto del mundo.

Lo anterior, en un contexto de recientes cifras económicas desalentadoras a nivel local, podría traducirse en un balance desfavorable para México, al menos mientras la mejoría en Estados Unidos no se traslade a la actividad local.

Tercero, y relacionado con el anterior, creo que existe una alta probabilidad de que la Fed ejecute una nueva alza de 25 puntos base sobre su tasa de referencia antes de que termine el año. De momento considero que existe una probabilidad alta de que sea este mismo diciembre.

Cuarto, es previsible un espacio adicional de devaluación del yuan, el cual tendría efectos adversos sobre las divisas emergentes en general y el peso en particular, dada la competencia que China y México tienen en el mercado de Estados Unidos.

Quinto, el proceso electoral en Estados Unidos podría crear un entorno adverso para el peso mexicano dada la posibilidad de que las preferencias electorales permanezcan muy cerradas a lo largo del proceso y el discurso proteccionista del candidato Trump no se modere.

En contraste, existe la posibilidad de un escenario de repunte en precios del petróleo en los siguientes meses pudiera limitar el espacio de debilitamiento del peso.

Todo lo anterior justificaría mi visión de un nivel de referencia para el tipo de cambio cercano a 18.8-19.0 de aquí hacia finales del año. Tal expectativa contrasta con una proyección del consenso de la Encuesta Banamex de Expectativas ubicada en 18.50 para el cierre de año y es más cercana a lo anticipado en el mercado de futuros, 19.09. No obstante, no perdamos de vista que el tipo de cambio ha llegado a mostrar grandes volatilidades intradía, por lo que ninguna proyección debería ser interpretada como una línea recta entre los niveles spot y el cierre de año –sobre todo a la luz del contexto esperado arriba descrito.

El autor es subdirector de análisis de mercados financieros locales en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen

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