Opinión

Sobre el crecimiento económico

En ocasiones es conveniente volver a lo que señalan los textos en materia de teoría acerca de un determinado problema, sobre todo en situaciones como la actual, en la que muchos dicen que estamos en recesión, otros que estamos en franco crecimiento, mientras que el consenso opina que estamos estancados. Según la teoría clásica del crecimiento económico, una economía tiende a crecer cuando acumula capital, ahorra e invierte, o bien cuando de pronto encuentra que en su subsuelo existe una dotación muy generosa de algún recurso escaso y muy bien valuado en el mundo, o cuando algún genio que habita en su territorio encuentra una fórmula, o inventa algo que hace que toda la economía se vuelva más productiva. Estos procesos de acumular capital, ahorrar e invertir, los pueden realizar tanto las familias como los empresarios o el gobierno, siendo el único requisito que existan los incentivos para que se desarrollen en forma transparente y expedita. Algo está pasando en México, porque no crecemos; todos se quejan y algunos desde el café llaman ignorantes e incapaces a todos los demás, pero aparte de eso, seguimos sin crecer. Analicemos desde el pupitre esta situación.

En el proceso de acumulación de capital, el gobierno hace un buen rato que ni tienen nuevas plantas, ni realiza nuevas inversiones en las existentes, por lo menos en lo que le toca: Pemex y CFE. Tampoco ha realizado grandes obras de infraestructura, aparte de algunas carreteras y libramientos que presume a toda hora en los tiempos oficiales, pero es obvio que eso no ha sido suficiente para incentivar otras inversiones que, aprovechando las del gobierno, detonen todo un proceso de crecimiento y desarrollo. Tampoco el gobierno invierte en capital humano, educación y salud; gasta mucho en sus aparatos públicos de servicios de salud y de educación, que son muy onerosos y muy poco productivos; ahí se pierden muchos recursos que tienen un claro uso alternativo, pero como nadie protesta, no se hace nada. En cambio, el gobierno gasta otra millonada en operar su aparato burocrático corrupto e ineficiente, millones al campo, millones al desarrollo social, millones a transporte, millones a seguridad, más millones a administración de justicia y ¿que tenemos? No mucho.

Los empresarios desde hace ya algunas décadas sólo invierten lo suficiente para mantener operado sus viejas plantas, sin que haya prácticamente ningún desarrollo nuevo, ni nuevas empresas, ni nuevas tecnologías que se instalen en las plantas existentes para hacerlas más productivas. Lo único que hemos visto nuevo desde hace muchas décadas son las plantas que trae la inversión extranjera directa en sectores muy señalados y hacia zonas sin conflictos, ni con sindicatos, registros de la propiedad, líderes invasores de terrenos y en donde haya una dotación más o menos adecuada de mano de obra especializada y capacitada, así como accesos en carreteras y ferrocarril, salidas a puertos y que funcione razonablemente bien el aparato de procuración de justicia. Esto, dicho sea de paso, sirve para mostrar que aquellos lugares en donde el gobierno ha invertido para acumular capital en la forma de infraestructura atraen más inversión. ¿Quién fue primero: la gallina o el huevo? Dicen los empresarios que no invierten porque no hay incentivos ni condiciones y el gobierno que no crecemos porque los empresarios no invierten. De lo que hacen las familias hablaremos en otra ocasión.

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