Opinión

Opinión sobre
el caso Tlatlaya

Uno de los últimos eventos que llamó la atención respecto a la actuación de las tropas en la lucha contra la delincuencia organizada y dio lugar a que la Comisión Nacional de Derechos Humanos enviara una recomendación a la SEDENA fueron los hechos ocurridos en el municipio de Tlatlaya, Estado de México, el 30 de junio pasado.

Algunos datos importantes a conocer sobre esta agresión:

- Una patrulla militar integrada por 8 elementos (1 oficial y 7 de tropa) fueron atacados por 22 presuntos delincuentes, alrededor de las 5:30 horas de ese día, cuando aun persistía obscuridad, llovía y no había luces en el sitio donde se refugiaban éstos.

- El resultado fue de 22 presuntos agresores muertos (21 hombres y una mujer), un militar herido con impactos de bala y tres mujeres liberadas que manifestaron estar secuestradas, mismas que fueron puestas a disposición de la autoridad correspondiente; así mismo se aseguraron 25 armas de fuego largas y 13 cortas, una granada de fragmentación, 112 cargadores así como una gran cantidad de cartuchos de diversos calibres.

Posteriormente medios de comunicación internacionales, basándose en las declaraciones de un supuesto testigo anónimo, señalaron la presunta ejecución de esas 22 personas por parte del personal militar.

Como una primera acción y derivado de presuntas violaciones a las leyes y reglamentos militares fueron puestos a disposición del juzgado 6/o. Militar e internados en la prisión adscrita a la primera Región Militar, en el Campo Militar No. 1-A, D.F., un oficial y siete elementos de tropa.

Tras las pruebas periciales realizadas por la PGR, tres de ellos fueron acusados de homicidio y exceso en el uso de la fuerza, pero las investigaciones siguen en curso.

El General Secretario de la Defensa Nacional, en diversos foros, ha reiterado que el compromiso de las fuerzas armadas es y será el de proteger a la sociedad, respetando los derechos fundamentales de sus ciudadanos, esto a pesar de los riesgos a los que se ven expuestos sus integrantes.

Hace un par de meses comenté en esta columna que para el Ejército Mexicano es fundamental actuar con estricto apego a derecho y esa preocupación ha llevado a las Fuerzas Armadas a crear organismos que funcionen en ese sentido.

Por lo que prácticamente todas las tropas saben que aquel militar que se aparte de los preceptos legales y del respeto a los derechos humanos será llevado ante las instancias jurídicas correspondientes (militar y/o civil), en cumplimiento a los mandatos constitucionales.

Cabe señalar que existe una significativa reducción en el número de quejas presentadas ante la CNDH por la actuación del personal militar, las estadísticas señalan que en periodo del 1 de enero al 30 de septiembre de los años 2012, 2013 y 2014 se recibieron mil 163, 663 y 333 quejas respectivamente, lo que representa una disminución del 71.37 por ciento.

Actualmente el instituto armado mantiene desplegados a nivel nacional aproximadamente 45 mil efectivos, realizando en promedio mil 500 operaciones diarias en contacto directo con la población civil.

En la actual administración las fuerzas castrenses han sido objeto de 775 agresiones, en las que se han detenido a 531 delincuentes y se han asegurado 2 mil 157 armas de fuego (1 mil 851 largas y 306 cortas); 154 mil 265 cartuchos; 8 mil 711 cargadores y 768 vehículos.

Estos resultados se miden por la eficiencia del adiestramiento y del empleo de armamento y equipo con que estan dotadas las tropas y no necesariamente, como algunos lo quieren hacer ver, como un sistemático exceso en el uso de la fuerza.

O tal vez estos personajes quisieran que el soldado entrenado para el combate fuera liquidado por los delincuentes y entonces no pasaría nada más que la vergüenza de estar mal preparados para enfrentarlos y estar al mismo nivel de algunos de los cuerpos de seguridad pública a los cuales se apoya.

Creo que hay que reflexionar sobre lo que se desea como sociedad, tener unas fuerzas armadas con la capacidad de repeler y someter a la delincuencia organizada o solamente una caricatura de éstas, desde luego, sin soslayar el respeto a los derechos fundamentales de las personas.

General de División Diplomado del Estado Mayor Retirado