Opinión

Sobre el amor

 
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Pareja

El filósofo francés André Glucks-mann murió el pasado 9 de noviembre, dejando un legado intelectual de gran valor universal. Estoy lejos de conocer su obra, pero me he acercado recientemente a uno de sus últimos libros, Los dos caminos de la filosofía (Tusquets, 2010) intentando comprender algunas de sus ideas sobre el amor.

A continuación, algunos de sus argumentos centrales:

Por una paradoja capaz de sorprender a los ingenuos, se ha matado y todavía se mata a diestra y siniestra, por amor al pueblo, a la clase, a la raza, a Dios y a la humanidad. Siempre en nombre de una causa. Las pasiones amorosas multiplican la pulsión exterminadora.

Glucksmann aborda desde la filosofía una de las contradicciones más evidentes del amor, que al convertirse en dogma o fanatismo se vuelve deseo de aniquilación. Es el afán de posesión, dominio, control o conversión del otro (porque se le ama) al camino de la verdad. La paradoja que convierte al amor en exterminio puede verse en hombres y mujeres que matan psíquica o físicamente a sus parejas, cuando no logran ser correspondidos como esperan. El romántico puede llegar a ser el más peligroso de los amantes. Su idealismo es tan descontrolado que pierde la capacidad de dudar de sus convicciones y puede recurrir a la violencia para que lo amen del modo inmaculado que imagina.

Eros embarca al ser-con-el-otro en una relación de fusión; cuando uno y otro se identifican en un sombrío placer y crueldad compartidos, la furia acecha y, según Platón, el deseo devorador roza el canibalismo.

Philein, en cambio, induce una relación de alianza que excluye la identificación simbiótica. El amigo sigue siendo otro como otro.

Es común convertirse en un adolescente emocional cuando de amor se trata y manejarse equilibradamente en todas las demás relaciones, por ejemplo la amistad. El amor, también en la comprensión de la filosofía, es el sentimiento más intenso y más amenazante debido a la fusión que lo caracteriza. Tal nivel de cercanía desata una voracidad difícil de manejar y es causa de desdicha. El hambre, la frustración, la asfixia, pueden ser derivados de Eros.

El Banquete de Platón es una alabanza del amor que lo manda a volar a 6 mil leguas de las peripecias humanas. Es más fuerte que la muerte, más fuerte que la desgracia, más fuerte que el desgaste del tiempo. Disciplina la crueldad implícita de las relaciones sexuales. Cura la corrupción que puede afectar la comunión de las almas. El amor es la Buena Nueva.

Glucksmann recurre a Sócrates para sobrevivir al fraude del amor ideal y todopoderoso: “Yo no soy Dios, tú no eres divino, no formamos un solo cuerpo ni una sola alma. Entre nosotros se encuentra la imprevisibilidad, las falibilidades del mundo y nuestras incertidumbres personales.

¿Cómo decretar a priori que estamos hechos el uno para el otro, puesto que nuestra insciencia filosófica confiesa que ni siquiera sabemos de qué madera estamos hechos?”.

Sócrates nos ha ayudado, afirma Glucksmann, a tomar una sana distancia del amor-fusión-romántico para pensarlo como un encuentro entre seres capaces de pensar, dudar y existir ante sí mismos.

Negar la hostilidad que coexiste con el más grande de los amores es negar la capacidad para la maldad. Ha sido peor, dice el filósofo, la muerte del Diablo que la de Dios. Al negar el mal en el mundo, se le justifica en nombre del amor, de la lealtad a la patria o de algún valor particular que quiera imponerse como universal.

Nacemos desprotegidos frente a la adversidad. El desarraigo originario constituye un fundamento más sólido que legitima la necesidad de reunirse. No existe una naturaleza benévola, por eso el amor siempre será un reto.

Twitter: @valevillag

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