Opinión

Slow Food y cocina abierta

 

Hace un año me invitaron a la inauguración de un restaurante en la colonia Roma; “Irá Carlo Petrini”, dijeron para convencerme. Petrini —en caso de que nunca haya escuchado su nombre— fundó el movimiento Slow Food en 1989, a través del cual busca contrarrestar los efectos de la comida rápida y defender las tradiciones gastronómicas de cada comunidad. Sonaba como algo interesante, pero los bocadillos que sirvieron esa noche dejaron mucho que desear.

Regresé a Zapote hace poco y la impresión fue muy diferente. La decoración moderna, con base en madera y una cocina abierta, hacen que el sitio luzca muy bien; la cena fue mucho mejor de lo que recordaba y esperaba.

Para empezar pedimos un crudo de huachinango. Se trata de finas rebanadas de huachinango marinadas con limón amarillo y polvo de cuatro chiles, que resultan en un platillo muy fresco. La acidez es acentuada y está cerca de dominar el sutil sabor del pescado, pero éste logra asomarse lo suficiente para conseguir una combinación deliciosa.

Continué con un orzotto con mollejas de ternera. La textura de la cebada perla era perfecta y, en general, el plato muy bueno, aunque me hubiera gustado que las mollejas estuvieran más doradas o tuvieran un toque más de sal que acentuara su sabor y brindara mayor juego y textura en boca.

La ensalada verde fue un poco triste desde su apariencia. Unas cuantas hojas de distintas lechugas servidas desordenadamente con un aderezo de mango y mostaza demasiado denso como para recomendarla.
El mesero, siempre amble, sugirió la chuleta de cerdo flameada con ginebra. No se equivocó, pues estaba jugosa y llena de sabor. El puré de papa que le acompañaba venía con un poco del siempre seductor aceite de trufa, aunque su consistencia era tan densa y pesada que lo dejé casi todo.

El pollo al horno con papas es también una buena opción, especialmente con la salchicha hecha en casa con un sabor especiado e intenso.

Zapote es también famoso por sus pizzas hechas por Habacuc Pérez en horno de leña, o al menos eso me comentó el mesero. No pude probarlas porque simplemente no las vi en el menú, están en una parte que se pasa fácilmente por alto, después de las guarniciones y un gran espacio en blanco.

Karina Morales y Axel Vázquez lideran la cocina de este restaurante que guarda sorpresas para el final, como el pastel de zucchini —o calabacitas— con caramelo de pepita. El pan es ligero, húmedo y con un sabor discreto, pero las pepitas caramelizadas son la perdición. El fondant de chocolate acompañado de una crema de café también lo dejará sorprendido. Con un espresso doble o uno de los cafés o infusiones de la casa saldrá satisfecho.

Twitter: @ysusi

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Zapote

 

Restaurante Zapote

Dirección: Guanajuato 138, Col. Roma Delegación Cuauhtémoc.

Teléfonos: 6391-6089 o 5264-2084

Twitter: @Zapote138

Horarios: Martes y miércoles:14:00 a 22:00 horas. Jueves a sábado: 14:00 a 23:00 horas. Domingo: 14:00 a 18:00 horas.

Precio: $350 - $500 por persona. Tarjetas: American Express, MasterCard, Visa, crédito y débito.

Tiempo:
Una hora

Compañía: Negocios, amigos y familia.

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Restaurante Zapote