Opinión

Slim, Videgaray
y la desigualdad

Causará olas de horror entre las personas más ricas de México el análisis dado a conocer ayer por parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de José Ángel Gurría, que señala que la desigualdad es un serio inhibidor del crecimiento económico. Tendrá implicaciones gravísimas en el debate nacional a partir de ahora. Léase ésta, su frase lapidaria: “Se estima que la creciente desigualdad eliminó más de diez por ciento del crecimiento económico de México y Nueva Zelanda durante las dos décadas que precedieron a la Gran Recesión”.

¿Qué significa esto? Que la brecha entre los más ricos y los más pobres está deteniendo el avance de México. Es decir, ya existe una relación causal entre esa variable y el crecimiento. Antes podríamos haber supuesto que la brecha en la distribución del ingreso era un resultado del sistema económico; pero ahora la OCDE nos está diciendo que ya se convirtió en una causa del mediocre crecimiento del país.

El documento de la OCDE –titualdo Trends in income inequality and its impact on economic growth– podrá servir de acicate para el argumento que esgrimió el secretario de Hacienda Luis Videgaray, en el sentido de que quienes ganan más dinero deben pagar más impuestos. Le dará soporte a quienes sostienen esa idea y revivirá toda la discusión sobre la distribución del ingreso, discusión que suele ser alimentada con debates que ya concurren, como el del salario mínimo.

¿Tiene dedicatoria el documento de la OCDE, que claramente pone de nueva cuenta a Carlos Slim en la mira, por el hecho de ser el hombre más rico del país? ¿Es esta la secuela del reporte de las telecomunicaciones que ese mismo organismo publicó y sobre el que se sustentaron los argumentos de la reforma en el sector y la declaración de preponderancia de América Móvil? Lo que es un hecho es que Slim no tendrá escapatoria en el debate. Él es el más rico, mientras más de la mitad de la población está en pobreza, y el país crece poco.

Esta es una frase contundente del reporte: “En la mayoría de los países de la OCDE, la brecha entre los ricos y los pobres se encuentra en su nivel más elevado en 30 años. En la actualidad el diez por ciento del grupo más acaudalado de la población en los países de la OCDE obtiene 9.5 veces el ingreso del diez por ciento más pobre. En 1980 esta proporción era de siete a uno, y ha estado elevándose constantemente desde entonces”.

Y ésta, la conclusión que prenderá el fuego: “Analizando datos armonizados de los últimos 30 años de los países de la OCDE, el análisis econométrico sugiere que la desigual distribución del ingreso tiene un impacto negativo y estadísticamente significante en el crecimiento”.

Zoc, zoc, zoc.

Twitter: @SOYCarlosMota