Opinión

Slim pone a Televisa en jaque

Carlos Slim se pintó la cara de guerra cuando analizó los escenarios sobre el futuro de su imperio. ¿Cómo resolver el dilema del final de su monopolio que tenía que desmantelar por ley? ¿Cómo convertir la derrota en oportunidad? Y en términos estratégicos, casi personales, ¿cómo enfrentar a Televisa, que domina 70 por ciento de la televisión de paga, para llevarla al umbral donde la declararen preponderante en telecomunicaciones, y le dispute el mercado en su poder? Cuando su legión de voceros oficiosos, abogados y cabilderos fracasaron en lograr que la Ley de Telecomunicaciones mantuviera el status quo, el magnate mexicano usó la ruta audaz: cambiar el status quo.

Este martes América Móvil, su empresa multinacional, anunció que venderá más de 50 por ciento de sus activos para dejar de ser “un agente económico preponderante”, eufemismo elegante de monopolio. El mercado leyó positivamente la decisión, y las acciones de América Móvil repuntaron más de 9.0 por ciento en las bolsas de México y Nueva York, tras venir cayendo como consecuencia de la nueva Ley de Telecomunicaciones que aniquila monopolios. La prensa tomó la decisión como sorpresiva, pero no era inesperada. Slim lo tenía pensado hace al menos dos años, y sabía que el desmantelamiento de su emporio era cuestión de tiempo.

El primer movimiento que mostró su estrategia fue cuando América Móvil anunció en agosto de 2011 que se unía a Telcel y adquiriría todas las acciones de Telmex que hasta esa fecha no fueran propiedad directa o indirecta de ella. Desde entonces fue vaciando de activos a Telmex y reorientando las inversiones hacia América Móvil. Inclusive, todos los directivos de Telmex, incluido el director general Héctor Slim Seade, no cobraban en la nómina de esa empresa, sino en la de su concentradora. En paralelo, incrementó sus operaciones en el mundo.

Mientras en México iniciaba una discreta desinversión, se fue agresivamente de compras al exterior, con lo que modificó la mezcla de ingresos de mayoritariamente generados en México, a principalmente generados fuera. América Móvil tiene en México unos 70 millones de clientes, pero cuenta con 350 millones en 18 países latinoamericanos y Estados Unidos, en donde es el sexto operador de móviles. Tiene 30 por ciento de la empresa telefónica holandesa KPN y 23.7 por ciento de la austriaca Telekom. A la par comenzó la televisión por internet con Uno TV, cuyos estudios en Plaza Carso se cuentan entre los más modernos de América Latina, y lanzó Ora.Tv en Estados Unidos en 2012, con el afamado entrevistador Larry King al frente.

Las acciones de las telefónicas de Slim llevaban perdidos 17 mil millones de dólares de valor en el mercado por las reducciones al cobro de interconexión -que se ampliarían con la decisión del Instituto Federal de Telecomunicaciones en marzo pasado de cobrar tasa cero mientras fuera preponderante-, que empezaban a hacer demasiado costoso el negocio. El cambio de los viejos tiempos tuvo un nuevo capítulo a finales de junio, al tener que comprar 8.27 por ciento de las acciones de AT&T en América Móvil, con lo que se rompía una sociedad de dos décadas. AT&T le dijo adiós a Slim porque compró Direct TV en Estados Unidos, mediante lo cual, salvo opinión contraria del Ifetel, será socio de Televisa, porque Direct TV posee 49 por ciento de las acciones de Sky, su buque insignia en la televisión de paga.

AT&T se fue con el principal adversario de América Móvil, y Televisa anunció este mismo martes su beneplácito porque la ley les permitirá, con la telefónica estadounidense que a través de Direct TV que tiene 18 mil clientes en Latinoamérica, ofrecer el cuádruple play: servicios de telefonía fija, móvil, internet y televisión digital. Al concretar América Móvil la venta de 51 por ciento de activos –sujeto a revisión y aprobación del Ifetel–, deja de ser monopolio, por lo que podrá reanudar el cobro de la interconexión y entrar a competir en la televisión de paga, respaldado por 49 por ciento del remanente de su imperio en telecomunicaciones.

La jugada estratégica de Slim era esperada en de la industria, donde tenían registrada la transformación del negocio. Pero no por anticipada, utilizando el ajedrez como metáfora, dejó de poner en jaque a Televisa. América Móvil se va a deshacer de infraestructura y clientes, de donde obtendrá, estiman los expertos, entre 10 mil y 20 mil millones de dólares. Tiene acuerdos en Estados Unidos con Telemundo y en toda América Latina con Fox. Y televisoras en el sur del continente que ya producen contenido y Uno TV, que lo hace en México. Además tiene equipos de futbol, que son las cerezas del pastel de la industria del entretenimiento, con acceso a telenovelas, que son su betún.

Lo único que no tenía Slim era el cambio del título de concesión de Telmex para poder dar televisión. Al dejar de ser preponderante, entrará en directa competencia con Televisa, pero con mejor imagen –que no es poca–, sin el descrédito que arrastran sus adversarios en la opinión pública y entre la sociedad política, muchos mayores recursos y toda su fibra óptica sembrada en el país, que lo coloca, con su movimiento audaz, en condiciones no sólo de competir, sino de vencer.