Opinión

Sistema Nacional Anticorrupción, INAI y cohesión social

 
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Inai. (Cuartoscuro)

El acceso a la información es herramienta por excelencia para combatir la corrupción (El Financiero 16.08.2016) y la cohesión social, derivada de la solidaridad funcional, para usar los términos de Durkheim, puede ser arma poderosa para cerrar los círculos inacabables de la corrupción. Así, una buena mancuerna en su contra la hacen el derecho a ser informado y la cohesión social. Es fácil decirlo y desde luego se complica exponerlo, sobre todo en unas cuantas líneas; sin embargo, quisiera insistir con esta reflexión para contribuir a erradicar ese mal que supuestamente todos repudiamos pero que de manera directa o indirecta, hemos tolerado. Hay múltiples formas y medidas de corrupción; todas, todas son graves porque cada una representa un rompimiento con la ética y con la solidaridad funcional que opera como vínculo y factor de balance en la comunidad, en la sociedad civil y en el gobierno, para encaminarse hacia una sociedad igualitaria.

Entre el acceso a la información y el combate a la corrupción se entrelazan estadísticas, informes, leyes e investigaciones, por lo que fue bien pensado crear un régimen sólido, todo un Sistema Nacional Anticorrupción que se integrara por: INEGI, TFJA, CJF, ASF, SFP, la Fiscalía especializada y el INAI, que resulta definitorio por ser el órgano autónomo encargado de tutelar el acceso a la información de manera universal —de todo y para todos como todo derecho humano— y de abrir datos que recopilados o almacenados y en el mejor de los casos, archivados, revelan la realidad, verdad transcrita que impide ocultar excesos o ausencias de conductas públicas o privadas que se asocian para violentar normas y obtener impunidad y/o beneficios indebidos casi siempre de orden económico. No haré referencia a cifras para calcular el enorme daño patrimonial que causan los actos de corrupción. El monto, sin duda es importante pero más valiosa es la solidaridad que sin monetizarse genera importantes beneficios en pro de la cohesión social y la sociedad misma. Con ella no cabría la anomia social, amenaza constante a la que se refirió Jacqueline Peschard al instalar el Comité Coordinador del SNA y nos alejaríamos de la indeseable distopía social, —refiero a Lorenzo Meyer en su última obra— y evitaríamos temer esa sociedad que redacta José Saramago en el “Ensayo de la Ceguera”. Estoy convencida de que la solidaridad horizontal y vertical puede forjar la columna vertebral de una sociedad libre de sobornos a través de gobierno y datos abiertos, de información proactiva, de rendición de cuentas: es decir, a través del irrestricto derecho a la información con normas estrictamente limitadas para la confidencialidad o la reserva; con fórmulas de inmediatez y celeridad que impidan ocultar, desaparecer, demorar o deformar la divulgación de la verdad; qué exhiban y sancionen la deshonestidad! Sin duda el acceso a la información cabal y oportuna es clave para prevenir, conocer, planear y actuar; es un seguro que impide la corrupción, sinónimo de descomposición, que altera la solidaridad funcional de una sociedad que debe desarrollarse democráticamente con el respeto a los derechos humanos sin distinción alguna. El INAI tiene tareas cruciales por desempeñar en el combate a la corrupción.

La autora es comisionada del INAI.

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