Opinión

Sin tensiones migratorias

Aunque anticipar con exactitud qué sucederá en el futuro es imposible, podemos por lo menos anticipar eventualidades y tomar pasos para mitigar posibles impactos negativos, o al contrario, tomar pasos para mejor aprovechar lo que está por suceder.

Veamos el tema migratorio y las declaraciones del presidente Barack Obama de esta semana. Se notaba la desesperación del presidente con los congresistas republicanos, que se rehúsan a votar la reforma migratoria aprobada por el Senado de manera bipartidista. Ante esta realidad el mandatario estadounidense decidió que usaría (los republicanos dicen que abusaría) todas las herramientas legales disponibles para implementar políticas públicas que le permitirían enfrentar lo que es una tragedia humanitaria para millones de indocumentados y sus familias que trabajan en Estados Unidos (EU).

El líder de la bancada republicana, John Boehner, ya había amenazado con poner una controversia constitucional en contra del presidente y ya surgieron algunas voces que quieren un juicio político “impeachment” para tumbar a Obama.

¿Qué va a suceder? Con los datos disponibles podemos anticipar que no habrá “impeachment” del presidente Obama, pero ante la realidad de que probablemente los demócratas perderán ambas cámaras en las elecciones de este noviembre, la posibilidad de una reforma migratoria en EU es remota, considerando especialmente las presiones que está ejerciendo el Tea Party, el ala más conservadora del Partido Republicano. La siguiente ventana de oportunidad de debatir una reforma sería hasta 2017, cuando Estados Unidos estaría estrenando nuevo presidente (o presidenta).

¿Qué significa esto para México? Que en los siguientes dos años podría deteriorarse aún más la situación de los connacionales que viven en Estados Unidos. Por más nobles que sean las intenciones de darle la vuelta legislativa y buscar usar decretos ejecutivos para resolver a corto plazo el problema de indocumentados en Estados Unidos, la capacidad de maniobra de la Casa Blanca es muy limitada y posiblemente podría resultar en una crisis constitucional si los republicanos se salen con la suya. Parecería que la amenaza de un costo político para los republicanos por parte del voto hispano por no buscar una solución permanente a lo que está resultando una tragedia de dimensiones nacionales, no los asusta. Por ahora.

Pero sí habrá una solución, ya que la realidad económica y la demográfica de Estados Unidos por fin empujarán a una solución más permanente, aunque los republicanos no quieran aceptarlo en este momento. Uno de los datos más alentadores de esta realidad fue el registro de cómo hubo el mayor aumento de remesas enviadas al país desde 2006. Esto parecería ser otro indicador positivo de que EU está creciendo y que los indocumentados están volviendo a encontrar empleo.

Pero hay otros datos que indican una solución permanente al problema que, de hecho, se traducirá en un cambio dramático de la política migratoria de Estados Unidos. Varios analistas señalan que a partir de 2020, y debido a la realidad demográfica de los vecinos del norte, donde desde 1970 se ha ido reduciendo el índice de natalidad y la población ha envejecido, sin tener un flujo constante de habitantes jóvenes que los puedan mantener en su retiro, Estados Unidos y la mayoría de los países industrializados tendrán un problema que solucionarán reclutando mano de obra joven que pueda trabajar y pagar impuestos.

De hecho en el controversial libro “The Next 100 Years: Forecast for the 21st Centuary”, el autor, George Friedman, asegura que para 2030 los países estarán compitiendo por atraer a migrantes a trabajar. Y para EU la fuente obvia de este recurso laboral será México. Y esto dramáticamente incrementará el cambio cultural y étnico en Estados Unidos.

Pero Friedman va más allá, en su análisis de los siguientes 100 años. Asegura que la dominancia étnica de las personas de descendencia mexicana en la frontera sur de EU y la capacidad económica de México, podrían traducirse para 2080 en la radicalización de los “mexicanos” en Estados Unidos, tensiones con México donde incrementará el sentimiento antiyanqui y de nuevo un endurecimiento y cierre del flujo de personas y bienes por la frontera. Ya que la visión de Friedman de lo que ocurrirá en 2080 es literalmente de una guerra entre ambos países (usando conclusiones que a mi parecer son incorrectas), prefiero enfocarme a una realidad más cercana: el tema migratorio dejará de ser tema entre México y Estados Unidos en menos de 10 años.