Opinión

Sin huaraches

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CTM. (cuartoscuro)

El año empezó a tambor batiente. Algunas noticias pasaron sin pena ni gloria. Gil piensa en la muerte de Gamboa Pascoe, líder sindical y no remedos. En ese mundo de líderes eternos, don Joaquín ocupó cargos sindicales desde el año de 1970. Murió en plena madurez, a la edad de 93 años, trabajando duro como secretario general de la Confederación de Trabajadores de México. Gamboa Pascoe fue diputado y senador del PRI y sucedió a Fidel Velázquez y Leonardo Rodríguez Alcaine en la CTM. De acuerdo a los estatutos de la confederación, a Gamboa lo sustituirá el priista Carlos Aceves Olmos de 75 años de edad. Gamés se escandalizó: pondrán a un niño a dirigir a la CTM, qué desastre.

En un acto que lo ennobleció en vida y también en muerte, Gamboa Pascoe se organizó (nunca un reflexivo ha sido tan oportuno) un homenaje. En un acto al cual convocó a todos los líderes sindicales develó ante los ojos incrédulos del mundo una estatua de sí mismo que fue puesta en el patio de la sede de la máxima central de trabajadores mexicanos. Don Joaquín estaba a punto de convertirse en un crustáceo. Cuando Gil vio la fotografía de Gamboa ante su estatua, mínimo dos metros y medio de alto, se le salieron las lágrimas. Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: esta clase obrera sí va al paraíso.

Le atribuyen a Gamboa Pascoe dos frases famosas: “Nunca me verán de huaraches” y esta otra: “Qué, ¿porque los trabajadores están jodidos yo también debo estarlo?”. Ah, que tiempos aquellos en que se hacía política con el cincel del cinismo (ci-ci). Dicen los que saben, que durante la conmemoración de los 80 años de la CTM, don Joaquín rendiría protesta en el cargo por un periodo que terminaría cuando él cumpliera 100 años. Se nos adelantó.

40 AÑOS NO ES NADA 
Por cierto, el senador Romero Deschamps, secretario del sindicato de Petróleos Mexicanos, también ha comprado una rebanada de inmortalidad, aunque se trata de un muchacho de 72 años que, si Dios le presta vida, seguirá 20 años más al frente del sindicato. A esto Monsiváis le llamó la fugacidad de lo eterno en una crónica sobre Fidel Velázquez escrita en el año de 1976: “Recuerdo hechos del sindicalismo: el control oficial de la clase obrera: el charrismo sindical: el anticomunismo como proteccionismo: el amplio desprestigio del sindicalismo blanco: el reeleccionismo y el nepotismo”. La crónica: “Fidel Velázquez, los postulados de la Revolución”. En esas páginas ya aparecía Joaquín Gamboa Pascoe. Nos queda su estatua.

SERIAS DUDAS 
Habían capturado a Guzmán Loera y los medios se convirtieron en una jaula de pájaros. Tuits iban y venían; felicitaciones a granel y, es verdad, un triunfalismo al menos evitable de parte del presidente y de su gabinete de seguridad estropeó el éxito. Aunque Gilga no imagina un tuit del presidente afirmando esto: “Lamento la recaptura del criminal más buscado del planeta. En el pasado nos equivocamos y ahora no nos queda más que revolcarnos en el fango de nuestra ineptitud”.

Liópez no tiene lenguas en el pelo, o como se diga. Óiganlo por piedá, esta declaración apareció en su periódico El Universal: “Si lo detuvieron hay que interrogarlo y que diga quién lo dejó salir la vez pasada, qué acuerdo tiene con el presidente y con otros mandatarios (…). Primero se debe informar sobre quiénes le brindan protección, quién lo liberó cuando supuestamente se fugó. Que hable, que diga toda la verdad”.

La duda de la duda de la duda muchas veces provoca la tontería de la tontería de la tontería. Gamés oyó en una sobremesa que en realidad a quien mostraban las fuerzas armadas era un doble del Chapo, lo cual es falso pues todo mundo sabe que se trata de un triple del Chapo. Liópez puso en duda la detención, acusó al presidente de tener relaciones con el delincuente, descree que se fugó de la cárcel y sostiene que alguien lo liberó. Liópez, el educado.

La máxima de Groucho Marx espetó dentro del ático de las frases célebres: “¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?”

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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