Opinión

Sin goles no hay aplauso, señor presidente

“En gran medida (la disminución de mi popularidad) se debe a que esta transformación que el país ha decidido implementar ha enfrentado resistencia de diferentes grupos que están siendo afectados en sus intereses”. Palabras de Peña Nieto en su reciente entrevista ante Charlie Rose y trasmitida por El Financiero/Bloomberg. La buena es que el presidente acepta que su popularidad ha caído. La mala es que tiene el diagnóstico equivocado.

En esta época futbolera puede pensarse en el PIB per cápita como la portería y los goles como cada punto adicional que éste crece. Es la vara, la única, para ser medido. El juego pudo ser bellísimo, un despliegue de talento, pero sin goles no hay victoria ni aplauso. Peña ha sido un entrenador con una magnífica estrategia ofensiva, muy superior a la desplegada por los seleccionadores anteriores (Calderón, Fox, Zedillo), pero hasta el momento sigue sin producir lo único que realmente cuenta. El partido 2013 fue un desastre: el PIB creció 1.07 por ciento, pero la población lo hizo en 1.15 por ciento. De hecho, el registro en la portería fue ligeramente negativo.

En este año el marcador será un poco mejor, pues se espera que la economía crezca alrededor de 2.5 por ciento. Así las cosas, habrá un gol en la pizarra. Pero para que se sienta una mejora económica perceptible entre la población se necesitan, de perdida, que sean dos o tres (puede pensarse que el equipo contrario arranca con ventaja), esto es, para que haya una significativa creación de empleos y aumento en el poder adquisitivo de los salarios. Basta decir que en la última década uno de los titanes mundiales en el deporte del crecimiento, China, lleva un promedio de 9.6 goles por año, mientras que India alcanzó un nada despreciable 6.0. Entre los campeones regionales destacan Perú (6.7) y Uruguay (5.2). Ya quisiéramos, de pérdida, llevar el registro de los hoy deprimidos brasileños (2.7). En la misma década México lleva un promedio de 1.1 goles por año.

No es que Peña no le haya hecho la lucha. Aparte de impresionantes reformas, incluso ha sido ligeramente irresponsable aumentado notablemente el gasto público (y el déficit fiscal) para tratar de acelerar la economía. Todo, hasta el momento, sin resultados. Si la leyenda en el futbol mexicano en este Mundial 2014 fue de nuevo “jugamos como nunca, perdimos como siempre” en materia económica ahora es “gastamos como nunca, crecemos como siempre”.

Sí, ciertamente ha habido reformas impopulares (e ineptas), como es la fiscal. Sin duda duele pagar más, pero sobre todo ha sido el desastre en materia de requerimientos y complicaciones. Miles perdonarían las frustraciones ante el SAT (las colas reales y los colapsos virtuales de su página) si hubiera goles. A millones les importa un bledo que Carlos Slim haya puesto en venta parte de su imperio para poder construir otro, pero les duele que han visto su poder adquisitivo mermado en años recientes por precios de alimentos al alza y salarios estancados, puesto que la portería sigue sin ser traspasada.

Peña dijo a Charlie Rose que no busca ser popular, sino transformar a México. Hasta el momento, sin duda, ha logrado ambas cosas. La frase puede ser contundente, pero implica un dilema que no existe. Es, de nuevo, el diagnóstico erróneo que no mira hacia la portería. Pero además necesitará ser popular para seguir logrando las transformaciones que el país requiere, porque de lo contrario su partido puede verse considerablemente disminuido en la Cámara de Diputados y algunas gubernaturas en 2015. Al final del campeonato, en 2018, si no hubo goles no habrá aplauso, por “transformador” que haya sido el entrenador.

Correo: snegcar@iteso.mx

​Twitter: @econokafka