Opinión

Sin embargo, se mueve

   
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Maestros de la CNTE llegan a la sede de la SEP. (Édgar López)

Los resultados de las reformas estructurales creo que son bastante evidentes, aunque muchas personas no los vean. Tal vez porque esperan cambios más significativos, tal vez porque simplemente no quieren verlos. Hay una mayor generación de empleos formales por cada 1.0 por ciento de crecimiento del PIB, en parte debido a mayor presión del IMSS, en parte por mayor flexibilidad en contratación; hay tasas de interés más bajas en créditos a empresas (al extremo de que puede uno conseguir un préstamo para Pyme más barato que uno hipotecario, yo lo hice); y en telecomunicaciones y energética hay muchos más resultados, unos mejores que otros.

Pero la reforma más aplaudida por la población fue la educativa. Sin saber muy bien qué contenía, pero el tema es uno de los más importantes para las familias. En realidad, la reforma que se aprobó en 2013 tenía como objetivo equilibrar la relación con el sindicato y construir una cultura de evaluación al interior del magisterio. No se llegó a la discusión de los planes de estudio, métodos didácticos, y tantas otras cosas importantes que deben mejorar, pero era un primer paso determinante. Recuerde usted que hay más de un millón de maestros en México, y no existe forma de obligarlos a nada. Se trata de convencerlos, y mejorar entre todos el funcionamiento del sistema educativo.

Muchas personas atribuían a Elba Esther Gordillo el deterioro de la educación y el poder del sindicato. Yo no creo que estas cosas se le deban a ella, sino al proceso que vivimos de destrucción de poder presidencial, que lo dispersó entre varios actores, uno de ellos el SNTE. Pero la maestra supo hacer uso de ese poder, sin duda. Tal vez por eso fue seleccionada como muestra de compromiso del gobierno con el cambio. Sin embargo, el descabezamiento del sindicato le dio muchas esperanzas a la disidencia interna, dirigida por la CNTE, de no sólo impedir las reformas, sino incrementar su poder. La coordinadora controla Oaxaca y Guerrero, influye en Michoacán, Chiapas, Tabasco, y partes de Estado de México, DF y Veracruz.

Decidieron convertirse en líderes del antireformismo, empezando por la educativa, pero incluyendo las demás, destacadamente la energética. Por un tiempo, lograron avanzar, en parte porque el gobierno detuvo todo para no complicar las reformas, y en parte porque la tradición priista de negociar prácticamente todo es natural para la coordinadora. Pero la tragedia de Iguala cambió las cosas. La CNTE se montó en ella para legitimar sus reclamos y ampliar sus seguidores, mientras el gobierno perdía popularidad muy rápidamente. Una semana antes de las elecciones, la CNTE se regodeaba humillando al gobierno.

Para éste, era cuestión de supervivencia cambiar la situación, y lo hizo. Aprovechó el desplante de la CNTE para deslegitimarla frente a la sociedad. Le quitó el control de Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), y con ello su fuente principal de recursos y control político. Y cambió la Secretaría de Educación, ahora encabezada por un político más joven, enérgico y cercano al presidente, que lleva semanas visitando escuelas y coordinando la culminación de esta primera etapa de la reforma.

La CNTE decidió doblarlo, y llamó a manifestaciones el lunes 12 de octubre, y a un paro nacional el día 14. Las manifestaciones no llegaron a mil personas en ambos días. La inasistencia a escuelas prácticamente sólo ocurrió en Oaxaca y Guerrero, y en el primer estado más de un tercio de ellas ya no atendió a la CNTE. No hubo tal paro nacional. Llegó la hora del repliegue de la CNTE, y con un poco de suerte, su fin. A pesar de todo, hay cosas que sí se mueven.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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