Opinión

Sin defensa ambiental, abren el Ártico a la explotación


La carrera por las riquezas naturales del planeta tendrá este siglo a consecuencia del imparable cambio climático uno de sus grandes escenarios en el Ártico, donde los planes de defensa ambiental son vagos y no incluyen obligaciones legales para las empresas, afirmaron expertos y grupos ecologistas.
 
Luego de la reunión sostenida el 5 y 6 de febrero en Jukkasjarvi, Suecia, por los ministros de medio ambiente del Consejo del Ártico (AC) para delinear las bases de la cooperación, Ruth Davis, especialista de Greenpeace, sostuvo que el documento de 21 páginas negociado, que deberá ser aprobado por el organismo en mayo, "no enfrenta el riesgo de un derrame petrolero en forma significativa y tiene una redacción tan vaga que su valor práctico es muy escaso para mejorar el nivel de preparación", ante una catástrofe como la ocurrida en el pozo de British Petroleum del Golfo de México en 2010.
 
El documento del AC -integrado por Estados Unidos, Rusia, Canadá, Suecia, Noruega, Finlandia, Islandia y Dinamarca-, convoca a 'mantener un sistema nacional para responder a los casos de contaminación petrolera rápida y eficazmente', pero no indica qué significa eso en términos de personal, barcos, equipo de limpieza o sanciones corporativas en el 'techo del mundo', que según el Servicio Geológico de EU poseería 13% de las reservas de crudo sin descubrir y 30% de las de gas, mientras que su capa de hielo océanico cayó en 2012 al nivel más bajo registrado, con 3.41 millones de kilómetros cuadrados.
 
Rick Steiner, consultor ambiental y exprofesor de la Universidad de Alaska, indicó a Reuters que es necesario ir más allá de 'este acuerdo rudimentario', en lo que coincidió el grupo noruego de asesoría marítima y energética DNV, al recordar que 'la tecnología actual de respuesta a un derrame no puede recuperar con eficacia el crudo de las aguas cubiertas de hielo. Incluso sigue siendo difícil detectarlo en la oscuridad permanente del invierno (de octubre a mayo) y con mal clima'.
 
Alarma
 
La alarma se disparó el 31 de diciembre, después de que la plataforma Kulluk de Shell encalló en Alaska bajo condiciones meteorológicas cercanas a un huracán. Sin embargo, el apetito de grandes empresas como Lukoil, Statoil y ConocoPhillips no cesa, teniendo en cuenta, apunta World Socialist Web Site, que el Polo Norte tiene enormes bancos pesqueros y depósitos en el lecho marino de plata, cobre, oro y minerales raros que atraen la atención de China, que invierte en Groelandia y propuso al gobierno local, todavía bajo control danés en sus asuntos exteriores, llevar a sus propios trabajadores para desarrollar yacimientos de gas y petróleo, dada la pequeña población de 57,000 personas.
 
De hecho, tan sólo en Groelandia hay más de 100 perforaciones experimentales a cargo de compañías como Nunaoil, Dong Energy, ExxonMobil, Cairn Energy, Chevron y Husky Energy, mientras que en 2010 sólo había una. La bonanza incluye a las nuevas rutas de navegación entre Europa, América y Asia que hacen posible el mítico Paso del Noroeste buscado por los exploradores de otros siglos, gracias al deshielo que hacia 2040 abrirá en verano todo el Océano Ártico a los buques mercantes y super petroleros, reduciendo en 6,400 kilómetros la distancia entre Hamburgo y Shanghai (el tiempo de viaje disminuirá en más de una semana).
 
Por supuesto, la disputa por las riquezas regionales ya ha producido fricciones, que el embajador sueco Gustav Lind, presidente en turno del AC, busca acotar recordando que 'el Ártico, como cualquier otra región, pertenece a los Estados que forman parte de ella'. Según las leyes internacionales, cada uno de los cinco países ribereños tiene derecho a una zona económica de 200 millas, pero la Ley del Mar de Naciones Unidas, que EU no ha ratificado, sostiene que un país puede reclamar territorio adicional, si demuestra que su plataforma continental se extiende bajo el mar.
 
Rusia, Dinamarca y Canadá reclaman más territorio con base en dicha legislación y la Comisión sobre Límites de la Plataforma Continental, también dependiente de Naciones Unidas, procesa tantas demandas que podría requerir años o décadas para lograr un acuerdo.