Opinión

Sin barreras

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Televisión (Archivo)

El avance tecnológico del mundo actual se manifiesta en casi todos los campos de la vida humana, como la medicina, la ingeniería, la química y, por supuesto, en las telecomunicaciones y radiodifusión.

Prueba de ello es la posibilidad técnica de que en el mismo espacio donde antiguamente se transmitía una sola señal de televisión o de radio, ahora se puedan trasmitir diversas señales. Donde antes cabía una ahora caben cuatro o más señales.

Esto es lo que se conoce como multiprogramación, un fenómeno reciente e impensable en los orígenes de la radiodifusión.

La generación de tecnología y el desarrollo derivado de sus aplicaciones benéficas no deberían tener barreras de ningún tipo. La posibilidad de llevar a la realidad una aplicación tecnológica debería ser alentada por el Estado pues es la herramienta básica que permite agregar valor a la economía y mejorar la calidad de vida de las personas.

En tal sentido, celebro la decisión del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) de no imponer el pago de una contraprestación para autorizar a los actuales concesionarios de radio y televisión para que hagan uso de la multiprogramación.

El órgano regulador lo dijo con todas sus letras: su resolución va en el sentido de incentivar y promover, no de obstaculizar el desarrollo de la radio y televisión.

Tal incentivo permitirá que los actuales concesionarios de radiodifusión (comerciales, culturales y sociales) puedan aprovechar el espacio radioeléctrico, ya sea para que por sí o a través de terceros, puedan ofrecer una programación diversa y adicional a la actual, favoreciendo la pluralidad informativa y la libertad de expresión, objetivos primordiales de la reforma a la Constitución en 2013, plasmados en el artículo 6 de la misma.

Este tipo de medidas regulatorias tienen por objeto eliminar barreras y obstáculos innecesarios al desarrollo y la inversión y no debe verse como una novedad o decisión inesperada del órgano regulador; tales medidas se desprenden del eje troncal de generar condiciones de competencia efectiva.

Sólo se pueden sentir sorprendidos con la decisión del IFT y adjetivar la resolución de obsequiosa o dadivosa, aquéllos a quienes, por cualquier razón, les resulta benéfico que se imponga un costo económico adicional a la radiodifusión.

Siempre sacan el mismo argumento -agrio, avejentado y simplón- de que todo se trata de regalos al duopolio televisivo. Uno de los beneficiarios será, en primer lugar, toda la audiencia de radio y televisión que tendrá la posibilidad de recibir gratuitamente más señales, más información y más entretenimiento. Los otros beneficiarios serán todas las estaciones de radio y televisión, existentes y futuras (incluyendo las dos nuevas cadenas de televisión) que tendrán algunas herramientas adicionales para sobrevivir en un mundo de servicios de información y entretenimiento cada vez más competitivo, complejo, tecnológico y costoso.

Es curioso que los críticos de siempre nunca puedan reconocer la realidad, ni siquiera cuando solamente perviven dos grupos postores por las nuevas cadenas de televisión. ¿Se habrán dado cuenta estos críticos intrépidos de la realidad tecnológica que vivimos en el año 2015?

Nos queda la confianza de que, aun cuando haya oposición, casi siempre los cambios producto de la evolución tecnológica resultan inevitables y tarde que temprano llegan a la población. Aunque a algunos no les convenga.

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