Opinión

Sin autoridad moral para "renuncias"

Cuauhtémoc Cárdenas se olvidó ayer que iba a pedirle la renuncia a Carlos Navarrete a la dirigencia nacional del PRD por los sucesos sangrientos de Iguala. No lo hizo, tal vez, porque en ese partido nadie tiene autoridad moral para pedirle, en serio, la renuncia a nadie.

Todos los dirigentes de la izquierda, sin excepción, han solapado actos criminales de sus gobernantes, y ahora sólo reaccionaron por la indignación social que despertó la masacre de estudiantes de la normal de Ayotzinapa.

No hay que olvidar que López Obrador guardó largos días de silencio luego de la desaparición y muerte de normalistas, porque en el clóset tenía su apoyo a José Luis Abarca, el alcalde de Iguala y autor intelectual de esa tragedia.

Imposible olvidar que Abarca vino al Distrito Federal a entrevistarse con los dirigentes nacionales del PRD después del crimen, tomaron café con él, y no lo denunciaron.

Sólo porque vieron la reacción nacional y mundial a las atrocidades cometidas por los suyos en Iguala, pidieron perdón. AMLO y Morena, en una cabriola de cinismo político, acusaron al gobierno federal.

Pero no es la primera vez que solapan crímenes. Con Marcelo Ebrard como jefe de Gobierno, la policía a su cargo perpetró la masacre en la discoteca News Divine.

El 20 de junio de 2008, la policía de Ebrard realizó una redada anticonstitucional en un antro de jóvenes de clase media baja, y a nueve de ellos los mataron por asfixia pues no los querían dejar salir del lugar porque los iban a llevar a todos al Ministerio Público, para extorsionarlos.

A los sobrevivientes los llevaron al MP, a las jóvenes las desnudaron y llamaron a los padres de todos para que fueran a pagar el “entre” para liberarlos.

Fue un crimen atroz y nadie en la izquierda levantó la voz para denunciar ese asesinato múltiple perpetrado por los agentes del gobierno de Marcelo Ebrard Casaubón.

Hasta el día de hoy no hay ningún miembro de ese gobierno detenido por el crimen cometido contra los jóvenes. Sólo el dueño del local sigue en la cárcel, a pesar de que en el establecimiento no se encontró ni un gramo de droga ni una botella de alcohol.

Lo que hace la izquierda en esos casos es proteger a los suyos, y no a los derechos humanos. Por eso no tienen calidad moral para pedir la renuncia de nadie.

La noche del 24 de noviembre de 2004 en el poblado de San Juan Ixtayopan, en Tláhuac, una turba mató a golpes y le prendió fuego a tres agentes federales que hacían investigaciones vestidos de civil.
Un batallón de la policía ahí asentado, miró la escena y dejó que los mataran como a animales, sin intervenir.

El jefe de Gobierno, López Obrador, pidió “no politizar” el suceso y respaldó al entonces jefe de la policía, Marcelo Ebrard. Seis años después la SSP federal reconoció que sus agentes investigaban a grupos armados en la zona.

Sobre el asesinato de los policías, ni las condolencias dieron.
Esa es la izquierda responsable de la masacre de Iguala. Esa es la izquierda que pide “renuncias” y comisiones investigadoras. Esa es la izquierda sin autoridad moral para nada.

Twitter: @PabloHiriart