Opinión

Simetría y reciprocidad en la renegociación del TLCAN deben ser premisas en la agenda de objetivos de México

 
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México

El proceso de renegociación del TLCAN iniciará el próximo 16 de agosto y Estados Unidos ha presentado su agenda de objetivos al Congreso estadounidense, como parte de los requisitos que exige la legislación fast track en ese país.

Este documento de objetivos contiene una visión que no sorprende
de acuerdo con el discurso que se ha venido manejando desde la campaña electoral y los objetivos planteados por el gobierno no dejan duda que la visión de la renegociación es America First seguidos de America First, para culminar con America First.

El lado amable de esto es que la agenda es pública y podemos conocer –aunque sea con algunos días de ventaja- cuáles son las prioridades de Estados Unidos. En materia de servicios financieros señalan tres objetivos:

i) Mejorar las oportunidades para la competitividad de los mercados en donde los oferentes de servicios financieros estadounidenses obtengan facilidades y apertura para el comercio de servicios financieros.

II) Mejorar la transparencia y predicción de los procesos de regulación de servicios financieros.

III) Asegurar que los países del TLCAN se abstengan de imponer medidas en los servicios financieros tendientes a restringir el flujo de datos transfronterizos o que requieran la instalación o utilización de dispositivos computacionales.

Con base en estos objetivos, los que trabajamos en el sector ahorro y crédito popular y formamos parte del universo de servicios financieros consideramos que México debe establecer un primer principio: el de reciprocidad en la apertura y las oportunidades para que la competitividad de los servicios financieros sea tripartita y con ello, también los servicios financieros mexicanos puedan obtener facilidades
y apertura en el mercado estadounidense y canadiense.

Los envíos de remesas de Estados Unidos a nuestro país tienen un alto costo de transacción debido en buena medida, a las restricciones en aquél país y de existir mayor apertura para que el sector de banca social se vincule con el sistema de pagos y los intermediarios financieros en Estados Unidos, se podrían hacer envíos de dinero de cuenta a cuenta con un costo ínfimo.

Asimismo, México debe establecer además de la reciprocidad, el principio de la simetría, es decir, el establecimiento de las condiciones para un avance homogéneo en la inclusión financiera de los tres países, donde México tiene una brecha importante que cerrar y los connacionales en aquéllos países también.

Finalmente está el tema de la migración, que por sentado no aparecería en la agenda de Estados Unidos, pero que no puede estar fuera de los objetivos primordiales de México no sólo desde una perspectiva acotada de seguridad, sino bajo la óptica de que el TLCAN sea realmente un acuerdo para elevar los niveles de bienestar y cerrar las brechas de todos los habitantes en los países miembros.

Esto significa hacer de este acuerdo de libre comercio, un acuerdo mucho más ambicioso y moderno que se traslade a las esferas de lo social, lo humano y las políticas públicas, pensando más en un acuerdo para la integración, mucho más congruente y consistente con otros bloques similares como lo es la Unión Europea o la región transpacífica.

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