Opinión

Sigue la mata

   
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Francia (Reuters)

El domingo, el partido de Los Republicanos llevó a cabo una elección para determinar quién debe ser su candidato para la presidencia de Francia en el próximo mes de enero. Este partido es centro-derecha, y su último presidente fue Nicolas Sarkozy, quien competía ahora por la candidatura, pero quedó en tercer lugar. Los dos primeros, François Fillon y Alain Juppé irán a la final este domingo próximo. Ambos fueron primeros ministros, Fillon con Sarkozy y Juppé con Chirac, y ahora el primero es diputado y el segundo presidente de la región de Burdeos. El resultado fue sorpresivo, en tanto se esperaba que Sarkozy ganase, seguido de Juppé. Es interesante notar que Fillon es el más liberal de los tres, y Sarkozy el más agresivo en términos de migración. Juppé podría considerarse el más tradicionalista.

En el partido Socialista, la elección primaria será el 22 de enero, con segunda vuelta el 29 de ese mes. Se han registrado ya algunos candidatos, de entre los cuales Arnaud Montebourg, que fue secretario de Industria, es el mejor posicionado. Dos más podrían competir: el actual presidente François Hollande y Manuel Valls, quien fue ministro del Interior y ahora es primer ministro. Las encuestas auguran una competencia cerrada entre estos tres, aunque yo creo que Hollande no tiene nada que hacer, dado su nivel de popularidad, y le ocurrirá lo que a Sarkozy si compite.

Finalmente, la otra candidata importante por la presidencia de Francia es Marine Le Pen, del Frente Nacional, partido creado por su padre (Jean-Marie), supremacista y racista, que en 2002 se fue a la segunda vuelta contra Jacques Chirac, y fue derrotado por la suma de todos los demás partidos políticos. Marine ha desplazado a su padre en el control del partido, pero también lo ha transformado parcialmente, siguiendo el mismo camino que tan exitoso ha resultado a los partidos de los extremos que están sustituyendo a los viejos partidos de izquierda y derecha.

Izquierda y derecha, como ya hemos comentado en muchas ocasiones, están dejando de existir. Por eso los partidos tradicionales se derrumban, y abren el espacio a quienes vienen de las fronteras del sistema, si saben adaptarse. La receta consiste en adoptar una plataforma política muy amplia, en la que quepan las preocupaciones de decenas de pequeños grupos, alrededor de un discurso antimigrante (musulmán en Francia) y antiglobal. Estos dos temas, solos, no permiten ganar, pero si se les agregan los intereses de minorías, sobra.

El ascenso de los temas minoritarios es resultado de las tecnologías de información y comunicaciones y de las redes sociales. Gracias a ellas, personas que tienen intereses no tan comunes pueden encontrar otras que los comparten y organizarse. Y cuando un grupo se organiza, hay política, es decir, votos potenciales. En el caso del Frente Nacional, han incorporado a grupos con preferencias sexuales diferentes, feministas y minorías religiosas que se sienten amenazadas por el crecimiento del islam, específicamente, comunidades judías. (Para la renovación de la extrema derecha europea, si puede, lea el excelente texto de Sasha Polakow-Suransky en The Guardian, del 1 de noviembre pasado).

La elección en Francia será en abril, y la competencia ocurrirá entre estos tres grupos: Republicanos, Socialistas y Frente Nacional. Y cualquiera puede ganar. Si Marine Le Pen se convierte en presidenta de Francia, nos ocurrirá algo parecido a lo de Trump, habrá que averiguar exactamente qué piensa hacer en cuestión económica. Como el vecino, ha hablado contra el euro y el comercio, pero las elecciones así son.

En cualquier caso, bueno sería que izquierda y derecha se dieran cuenta de que ya no existen. Los zombis no ganan elecciones.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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