Opinión

Sigue cayendo la confianza

 
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Agustín Carstens Carstens. (Cuartoscuro/Archivo)

Tal como lo señalara en su oportunidad el secretario de Hacienda, uno de los problemas más importantes que enfrenta hoy en día la economía mexicana es la pérdida de confianza de los agentes económicos. No ha pasado mucho tiempo desde que en febrero declarara al diario inglés Financial Times que el país podría “llevar a cabo diez reformas energéticas, pero si no le sumamos la confianza, no abarcaremos todo el potencial de la economía mexicana”.

Lamentablemente, a tres meses de esas declaraciones los indicadores de confianza de los agentes económicos mexicanos en lugar de mejorar siguen empeorando, por lo que el gobierno tendrá que profundizar sus planes o estrategias con el objeto de enmendar estos comportamientos.
Justamente la semana pasada el Inegi dio a conocer los resultados sobre sus encuestas de confianza a consumidores y productores durante abril.

Para empezar, el índice de confianza de los consumidores bajó desde 92.8 puntos en marzo a 90.8 en abril con base a cifras ajustadas por estacionalidad. Si bien este resultado fue producto del retroceso en todos sus componentes, los consumidores se han puesto más pesimistas sobre la posibilidad de comprar hoy bienes duraderos, así como sobre la situación económica futura tanto del país como la suya propia.

La confianza de los consumidores no ha logrado remontar la fuerte caída que se registró a principios del año pasado, con la aplicación de la reforma fiscal, que como se recordará implicó el aumento de los impuestos, que afectaron el poder adquisitivo de las familias. En aquella ocasión el indiciar de confianza cayó hasta 84.5 puntos y de allí empezó a recuperarse lentamente hasta alcanzar 93.6 puntos en diciembre de ese año, aún dentro de la zona de pesimismo (por encima de 100 puntos representa una zona de optimismo). Sin embargo, a partir de allí el indicador ha bajado hasta 91.3 puntos en abril. Vale decir que se observa una recaída de la poca confianza de los consumidores.

Por otro lado, la semana pasada el Inegi también dio a conocer los indicadores de confianza de los empresarios tanto manufactureros, como del comercio y la construcción.

Estos muestran la misma figura. Primero, todos están en la zona de pesimismo (en este caso por debajo de 50 puntos); segundo, todos están cayendo; y, tercero, los empresarios consideran que este no es momento adecuado para invertir y se muestran pesimistas sobre la situación económica presente, aunque ven con mejores ojos el futuro de la economía y de sus empresas.

Así, el índice de confianza de los empresarios manufactureros cayó de 49.14 en marzo a 49.02 en abril; el de los empresarios de la construcción pasó de 49.39 a 49.12; y, el de los del sector comercio pasó de 49.14 a 49.02. Dentro de éstos, el indicador de si es momento adecuado de invertir cayó a 38.4, 30.1, y 22.8, respectivamente. Vale recordar, nuevamente, que el punto de quiebre entre el pesimismo y el optimismo de cada uno de estos es 50 puntos.

Por el contrario, cuando los empresarios son consultados respecto al futuro de sus empresas se muestran un tanto más optimistas, aunque menos de lo que estaban en los meses anteriores. Así, por ejemplo, los empresarios manufactureros ubican este indicador en 57.8, los de la construcción en 65.3 y los del comercio en 52.2.

Como puede apreciarse, los indicadores de confianza de los agentes económicos están empeorando cada vez más. Los motivos de dicho comportamiento son diversos. El más importante, probablemente, es porque no aparece una clara perspectiva de la economía pese a la aprobación de las reformas estructurales. Otros elementos que podrían estar influyendo es la creciente percepción de una falta de Estado de derecho que asegure el futuro de la actividad económica. Igualmente, de acuerdo a las encuestas del Banco de México, podrían estar influyendo en este estado de cosas la inseguridad y la corrupción.

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