Opinión

Siete claves detrás del interés extranjero en los bonos mexicanos (Parte 1)

Los capitales extranjeros continúan mostrando interés en el mercado de deuda gubernamental local. No es un fenómeno nuevo. La deuda gubernamental mexicana (en pesos) en manos de extranjeros representa el 37 por ciento del total desde 12 por ciento a principios del 2009. En el caso de solamente bonos M, la proporción es de 56 por ciento desde 22 por ciento para las mismas fechas.

El ritmo de entrada de estos flujos de capitales ha variado en los ultimos años, sin detenerse y sin contraerse. Esto último contrasta con la experiencia reciente en otros mercados emergentes y distingue al mercado mexicano con un sesgo favorable. ¿Por qué le gusta al inversionista extranjero el mercado de deuda local?

Creo que la respuesta puede resumirse en seis puntos clave donde factores tanto externos como internos se conjugan para explicar el atractivo de los bonos gubernamentales locales.

Comenzaría por los factores externos. Primero, el clima de amplia liquidez financiera internacional ha promovido tradicionalmente los periodos de bonanza en influjos de capitales a mercados emergentes. Así, en los años recientes, los históricos esfuerzos en materia de estímulo cuantitativo por parte de los bancos centrales de los paises desarrollados han tenido como efecto secundario la busqueda de mayores rendimientos en los mercados emergentes.

Segundo, la calificación crediticia de la deuda emergente suele fungir como factor clave en la atracción de inversión, ofreciendo una señal respecto a la posibilidad de default del bono/deuda en cuestión. De hecho, en el caso de importantes fondos de inversión alrededor del mundo, una calificación superior a grado de inversión es requisito indispensable. En el caso de México, tal frontera fue superada en el año 2000.

Tercero, la pertenencia a índices de deuda emergente de referencia internacional. Un ejemplo relevante para la deuda mexicana fue su inclusión en el índice WGBI (world global bond index, por sus siglas en inglés) en 2010. La inclusión a este tipo de índices se encuentra íntimamente ligada al factor anterior (calificación crediticia, grado de inversión) y a los dos factores intermos que cito a continuación.

La lista de factores continúa, aunque esta vez en el ámbito de las decisiones internas.

Cuarto, la curva de deuda gubernamental local es una de las más extensas en el mundo emergente, al partir del plazo a un día y llegar hasta 30 años, mostrando en muchos de sus nodos una amplia liquidez.

Quinto, el compromiso de las autoridades locales con la libre fluctuación de la moneda y su renuencia a utilizar cualquier tipo de medida de represión financiera ha rendido frutos, proveyendo de certidumbre y confianza a los inversionistas y llevando a una mayor estabilidad relativa en los flujos -en contraste con otros mercados con diversas formas de controles de capital e intervenciones cambiarias.

Sexto, la fortaleza relativa en fundamentales y las medidas macroprudenciales establecidas desde hace algunos años también se han traducido en un atractivo de importacia. Así, los reducidos déficit públicos y deuda como proporción del PIB, las altas reservas internacionales, la vigencia de la línea de crédito flexible con el FMI, el reducido déficit en cuenta corriente y un prudente calendario de vencimientos de deuda son algunas muestras de este tipo de fortalezas en el caso mexicano.

Séptimo, el reciente proceso de reformas estructurales a nivel local muy probablemente ha abonado al interés en la deuda local, siendo una excepción positiva en el actual contexto internacional plagado de necesidades de cambio estructural.

Puede ser que los anteriores no sean todos los factores en juego pero sí los más útiles para explicar el interés en la deuda local de los últimos años.

No obstante lo anterior, hemos entrado ya a una nueva fase en el contexto financiero internacional, donde los primeros pasos en la normalización de la política monetaria en EU está llevando y llevará a un reordenamiento de flujos de capital alrededor del mundo. Algunos mercados emergentes ya han sufrido salidas importantes de capitales al tiempo que el tapering de la Fed apenas comienza y los incrementos en su tasa de politica monetaria aún no inician.

¿Cómo ha enfrentado y enfrentará el mercado de deuda local este difícil entorno? Lo abordaremos la próxima semana.

*El autor es subdirector de análisis macroeconómico y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos y Comunicación de Banamex. Sus opiniones no necesariamente representan la opinión del Grupo Financiero Banamex.