Opinión

Siesta de San Jacinto en Los Pinos

 
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trump

En mi colaboración en este mismo espacio hace quince días intentaba explicar que, a mi juicio Carmen Aristegui salió perdiendo de la difusión de la nota del plagio de una parte de la tesis de Enrique Peña Nieto. Me pareció una nota que no podía dañar más a Peña Nieto por encontrarse éste metido en el lodo de la impopularidad y del desprecio, sin posibilidades de desprestigiarse aún más.

Me equivoqué. Cuál mago que saca un conejo de un sombrero, el gobierno de Peña se las ingenió para caer aún más bajo, para demostrarnos que la estupidez no tiene límites ni la indignidad tampoco; que parece ser que la caída libre se va a perpetuar por dos años más sin ningún tipo de cortapisas o decoro; que cada vez están más lejos del sentir de la gente; que parece que gobiernan en otro país y en otro tiempo. Y es inevitable pensar que esta historia ya la habíamos vivido en múltiples capítulos de nuestra vida como país, teniendo siempre como enemigo al poderoso imperio del norte que nunca ha visto a México como su igual sino como un subordinado o un patio trasero.

La visita de Donald Trump a México ni siquiera merece un análisis a estas alturas –ha pasado una semana ya-, pero lo que sí merece una reflexión es recordar que las consecuencias de la misma estaban anunciadas desde hace doscientos años, cuando nuestro país nace a la vida independiente y es enviado el primer embajador de Estados Unidos en México, el infame traídor Joel R. Poinsett…y empezó la abyección de una clase política que llegó a su clímax en las expresiones del Presidente Vicente Guerrero –aquél que dijo que la patria era primero- y que expresaba su devoción por el fundador de su logia masónica –los yorkinos- mediante expresiones tan impúdicas como decirle al embajador “beso sus manos” en algunas de las misivas que le dirigía –que no le escribía por ser analfabeta-.

A cambio de tanta sumisión, Poinsett escribió un libro titulado “Te odio México”, en que nos dice del huevo y quién lo puso y su desprecio por lo nuestro y conspiró para independizar Texas. Otro capítulo que retrata nuestra triste realidad patriótica es cuando Antonio López de Santa Ana se quedó dormido en la famosa “Siesta de San Jacinto” y que siendo Presidente de México combatía a los independentistas texanos liderados por Houston. Santa Ana se confió por haber tenido victorias pírricas en esa campaña militar y se quedó dormido bajo un árbol, la conclusión: fue tomado preso por los americanos y firmó el reconocimiento de la independencia texana a cambio de su vida en los tratados de Velasco, como si su vida valiera algo. Escasos años después –apenas diez años- se dio la guerra entre Estados Unidos y México por la cual nuestro país perdió la mitad de su territorio – California, Nuevo México, Arizona, Nevada y partes de Colorado, Utah, Wyoming y Oklahoma- durante la cual México – en uno de los episodios más tristes de nuestra historia, en que la iglesia católica –otro enemigo jurado de México- apoyó a los invasores incluso ofreciéndoles la presidencia de México siempre y cuando respetaran la religión católica. El país, les valió madres siempre y cuando guardaran ellos sus privilegios.

En esta guerra, se dio la “Rebelión de los Polkos” en la cual jóvenes poblanos manipulados por el clero católico, tomaron las armas…contra México. Otro capítulo es la aberrante designación de Victoriano Huerta como Presidente de México después de que el “Chacal” había asesinado al Presidente Constitucional Madero y al Vicepresidente Pino Suárez. Dicha decisión se tomó en la embajada de Estados Unidos por el embajador de dicho país. No hubieron elecciones, no hubo el más mínimo gesto democrático. Impusieron a quien quisieron y punto.

Estos son sólo algunos de los episodios más tristes de nuestra historia frente a Estados Unidos y lo peor, es que las élites gobernantes no parecen aprender. ¿Realmente pensará Peña Nieto que defendió la dignidad de México y de los mexicanos o más bien usaron al país para la promoción y alianzas políticas personales de uno de los miembros del gabinete que pretende suceder a Peña aún a costa de nuestra viabilidad como país? Es ingenuo pensar que Donald Trump cambiará su postura frente a nosotros, que no dejará de vernos como violadores y delincuentes, que nos respetará en el futuro si llega a la Casa Blanca. Creerlo no sólo es signo de ignorancia histórica, sino que además implica una grave irresponsabilidad de parte de un gobierno que juró defender a México. Es mi parecer que de nuevo, se duerme la siesta de San Jacinto, pero ahora en Los Pinos.

En Anexo

Con mis hijos no te metas…a esos me los chingo yo. Parece ser el lema de los grupos ultraconservadores y ensotanados que a base de mentiras y farsas quieren un país de prejuicios y de imbéciles. A ver cómo les va en sus marchas.

Twitter:@carlosjaviergon

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