Opinión

¿Sientes que pierdes libertad con tu trabajo?

Eduardo Massé(*)
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[Quince por ciento de los jóvenes se siente presionado en su trabajo. / Bloomberg / Archivo]  

Quiero invitarte a compartir conmigo una idea interesante. El imaginar una empresa, un corporativo que esté al pendiente de su recurso humano, que esté consciente de la importancia de que sus miembros integrantes identifiquen a su centro de trabajo, su segunda casa, como un centro de crecimiento y una fuente de bienestar. Imaginar una institución que se arriesgue de forma responsable y a la vez audaz, de integrar como parte de su cultura empresarial lo que hoy conocemos y enseñamos como la Ciencia Aplicada del Bienestar Integral.

El estado de fluidez (state of flow) que hoy se enseña en diversos formatos como parte de varias ramas de la psicología, en especial de la psicología positiva, es un concepto de flujo que fue propuesto por Mihály Csíkszentmihályi en 1975, y que nos propone un estado mental operativo en el cual la persona está completamente inmersa en la actividad que está ejecutando.

Curiosamente, según el profesor de Harvard, Dan Gilbert, entre otras condiciones para lograr llegar a un estado de fluidez, el individuo debe de contar con algunas de las siguientes características: estructura, reto, compensación, medición, competencia, reconocimiento y limite de tiempo, entre otras. Si consideramos lo anterior y nos ponemos a observar con detenimiento, todas las características anteriormente mencionadas, son características que nos brinda el ambiente laboral, pero de forma curiosa la gente no relaciona el trabajo como un centro de fluidez o una fuente de bienestar y nos preguntamos, ¿por qué?

Según Dan Gilbert, la razón por lo que esta relación entre trabajo y fluidez no ocurre es porque la gente relaciona el trabajo con una sensación de pérdida de la libertad.

A través de mi experiencia trabajando con corporaciones en ocho países diferentes, encuentro un patrón común de error en la mayoría de las empresas y por ende un potencial de oportunidad entre las mismas. Las empresas tienden a responsabilizar el bienestar de sus empleados sólo a la dirección de recursos humanos. Y el enfoque, por lo general, está puesto en ser más competitivos, más productivos y más eficientes como equipo para el bien de la empresa.

El reto real es el de hacer prevalecer el valor humano de nuestro principal recurso: el recurso humano. El de introducir esa iniciativa a forma de credo como parte integral de la cultura empresarial, hacerla parte del DNA de la corporación, y eso sólo es posible si se involucra primero a la directiva de la organización. Si esta iniciativa y descabellada idea sostiene alguna oportunidad de éxito dentro de la organización, es necesario el procurar introducirla al más alto nivel de la misma.

Por qué no considerar entonces una iniciativa a nivel gerencial como ya lo hicieron en Chile nuestros colegas de banco Estado. Ellos le llamaron Gerencia de la Felicidad. Luego de múltiples pláticas con clientes y colegas, entre ellos autoridades como Tal Ben-Shahar, Dan Gilbert, Ellen Langer y David Rock, pensamos que un nombre más acorde con nuestra realidad y con la Ciencia del Bienestar Integral sería Gerencia del Bienestar.

(*) Es autor de las Trampas de la Felicidad, conferenciante internacional y consultor, especializado en la Ciencia del Bienestar Integral.

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