Opinión

Sí, uno puede cambiar de opinión

 
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Las remesas, el lado positivo en el alza del dólar

Matt O’Brien, de The Washington Post, recordó recientemente el pronunciamiento de Michael Kinsley de hace cinco años en The Atlantic de que en Estados Unidos estaba por llegar la inflación, y el redoble de la apuesta de Kinsley dos años después en una columna de Bloomberg. Resulta ser que Kinsley sigue sin arrepentirse y está muy molesto con la gente que dijo que él no sabía de lo que estaba hablando.

Realmente es bastante triste. Kinsley es un tipo muy inteligente, y resulta ser que fue él quien me dio mi gran oportunidad en el periodismo en 1996 al contratarme para escribir para Slate cuando era editor. Pero ahora, como comentarista, es prisionero de la estupidez.

He visto este fenómeno muchas veces, principalmente en el mundo de la economía, pero también en otros campos como la ciencia climática.

Alguien que tiene fama de inteligencia ve, por ejemplo, la macroeconomía, y se imagina que tiene el suficiente ingenio para opinar; sin comprender que se trata de una disciplina técnica y que no tiene ni idea de lo que está hablando. Y, por algún motivo, escoge el lado equivocado de la discusión.

Pienso que, más que cualquier otra cosa, a Kinsley lo motivó ese estilo “contradictorio” de New Republic/Slate: “Bernanke y Krugman quizás actúen como expertos, pero voy a demostrar mi inteligencia adoptando la postura contraria”. Para alguien como el analista financiero Cliff Asness, la motivación fue muy probablemente el fraude de la afinidad: los inflacionistas sonaban como su tipo de gente, y no se dio cuenta que estaban pregonando estupideces.

Entonces, ¿qué hay que hacer cuando se vuelve claro que efectivamente uno escogió el lado incorrecto? Se podría admitir que uno se ha equivocado y revisar su visión del mundo, como lo hizo Narayana Kocherlakota, presidente del Banco de la Reserva Federal de Minneapolis. Pero tal humildad es rara. La mayoría de la gente que descubre haber pronunciado un argumento indefendible responde como lo ha hecho Kinsley.

Jeb se vuelve Galt

Esto, tomado de Think Progress, es increíble: “’Pienso que la izquierda quiere un crecimiento lento porque eso significa que la gente sea más dependiente del gobierno’, dijo [Jeb] Bush a Maria Bartiromo, de Fox Business”.

Recuerde, Bush es el candidato de la clase dirigente republicana para la nominación presidencial, y piensa que está viviendo en “Atlas Shrugged”.

Twitter:@NYTimeskrugman

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