Opinión

Si un banco quiebra hoy,
no se espanten

Aunque mucho se habla de la fortaleza del sistema bancario en su conjunto, lo cierto es que hoy la regulación y los supervisores están a prueba, luego de la señal de “alerta temprana” que dio el Banco Bicentenario.

Este banco, con apenas un año dos meses de operación -y que nació de la transformación de la Unión de Crédito Nuevo Laredo, formada por agentes aduanales-, en abril presentó una baja considerable en sus índices de capital, que ameritó el llamado por parte de las autoridades a los socios y a su director, Ignacio Landa, a inyectarle recursos.
Para sacarlo de ese nivel de alerta, que incluso por lo bajo que se ubicó se pudo intervenir, se les pidió a los socios inyectar alrededor de 200 millones de pesos, pero sólo han aportado cerca de 15 por ciento.

También se les pidió un plan de medidas para recapitalizar el banco y comprometerse a no caer nuevamente en esos niveles, proyecto que deben entregar el próximo 11 de julio. Nos cuentan que, de no hacerlo, las autoridades tendrían que tomar otras acciones que les permite la ley, aunque obviamente esperan que eso no suceda.

En una actividad en la que se han dado más de diez licencias en los dos últimos años, con el fin de mejorar la competencia en el mercado, se debe tener que aprender a vivir con el hecho de que bancos de menor tamaño puedan no ser tan buenos al momento de arrancar operaciones. Por ello, un alto funcionario dejó en claro que “no hay que espantarnos si un banco quiebra”.

Sin embargo, más allá de espantarnos o no, si un banco de reciente creación quiebra, habría que cuestionar los procesos que se llevan a cabo para obtener la licencia, porque en el caso particular de este banco, algunos de los empresarios que fueron buscados para ser socios de la institución declinaron participar. Ahora comentan que el plan de negocios de Bicentenario no era claro, lo que ya quedó demostrado.

Este banco no es el primero que requiere que las autoridades le hagan un llamado a inyectarle recursos. Aquí la diferencia es el respaldo que tienen detrás de ellos, como es el caso del Banco Wal Mart de México Adelante que, por ejemplo, cuando ha bajado sus niveles de capital, sin problema ha ingresado poco más de 300 millones de pesos para fortalecerlo. No importa que desde su creación registre cero ganancias.

Por cierto, esa entidad bancaria nuevamente cambió de director general. Juan Carlos Zamora es el nuevo estratega, quien ingresó al banco en septiembre de 2012 en el área de riesgo y ahora sustituye a Manuel Armendáriz, quien duró menos de tres meses como vicepresidente senior y director del banco. En el primer semestre del año ha tenido ya tres directores.

Lo cierto es que para el Banco Bicentenario, la moneda está en el aire.

Twitter: @JLeyvaReus